Todos los caminos se le fueron cerrando al argentino en México. No hubo una llamada de la FMF, no sobraron ofertas de clubes. El entrenador que había tenido un indudable éxito en las Chivas estaba pagando las consecuencias de haberse revelado y haber exigido lo que le correspondía a él y a sus colaboradores por un contrato. Chivas cobró venganza de Almeyda hasta provocar su destierro, su desarraigo, su huida a la MLS...

SAN DIEGO, CA -- A Matías Almeyda lo 'mató' --con comillas o sin ellas-- lo mató Chivas.

Y aunque el Guadalajara jura y perjura que no es el responsable directo del destierro del argentino, yo, la verdad, no les creo.

El futbol mexicano es así. Suele manejarse de esta forma. Cualquier futbolista o entrenador que intente lastimar o vaya por encima de sus intereses, queda congelado y ex exhibido como un ejemplo para el resto. Es una muestra de poder. Nadie puede o debe atreverse a hacerlo.

Lo increíble del tema es que a pesar de su gran éxito --porque, indudablemente lo tuvo-- en un club que sólo utiliza futbolistas mexicanos, el argentino no fue ni siquiera considerado como uno de los candidatos a dirigir a la selección mexicana. ¿Por qué? ¿Cuál fue el verdadero motivo? ¿Quién lo decidió? ¿Qué tipo de influencia lo concluyó así? El hecho de que Almeyda no haya sido tomado en cuenta para los planes de la selección mexicana en una época donde el puesto de entrenador está vacante me podría parecer hasta como una especie una derrota personal del Guadalajara.

A Almeyda le han cobrado cada factura de su enredada salida de Chivas. La relación se desgastó a medida que los acontecimientos avanzaban. Era un asunto en el cual, además de dinero, se involucraba orgullo. Tal parece que el club aguantó hasta el final para cobrar su 'venganza'. Los reflectores señalan hacia un personaje: José Luis Higuera, el siniestro presidente del equipo con quien Almeyda se había enemistado desde el momento en que Jorge Vergara se separaba de la vida activa en el club, Amaury Vergara no tomaba la fuerza necesaria y las cosas no estaban claras en cuanto a la separación de las determinaciones deportivas y administrativas. Almeyda y su grupo colaboradores argentinos tenían, al final del día, más poder que cualquiera en Chivas. La 'cacería' de Higuera habría comenzado; sin Vergara, todo comenzaban a derrumbarse para Almeyda.

Y Chivas entraba, enseguida, en un 'juego de poderes' extraños: La llegada de Paco Gabriel de Anda; la cara de Almeyda el día en que lo presentaron y la extraña media sonrisa de Higuera. El objetivo era restarle poder a Almeyda, debilitarle y obligarle a dejar al club. Para eso llegó Paco Gabriel, para eso fue utilizado por Higuera que, al final, también terminó aniquilando a su recién nombrado director deportivo. ¿Dónde quedó la pelota? En los pies de José Luis Higuera, que de paso se daba el tiempo para avanzar en el lobby federativo y cuyas recomendaciones e insinuaciones podrían haber afectado la imagen de Almeyda como posible candidato a la selección mexicana.

El tema personal --la forma en que su familia, sobre todas sus hijas, se adaptaron a Guadalajara-- terminaron propiciando que aceptara una oferta en la MLS. La idea de Almeyda era quedarse a dirigir en México. Los caminos, extrañamente, se le fueron cerrando. Nadie llamó de la FMF, ningún club ofreció algo importante. Estaba claro que Chivas había puesto el candado sobre la puerta.

Almeyda terminó desterrado. Chivas dice que no tuvo nada que ver. Yo, la verdad, no les creo... Me parece que el futbol mexicano ha aplicado otra vez su política sucia de vetar a quien no se someta a sus condiciones. El mensaje ha sido, nuevamente, muy claro: aquel que se queje, que se revele, sufrirá las consecuencias.

@Faitelson_ESPN

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.