En una Liga que se vanagloria de su equilibrio, el América, más que el rival a vencer, tendrá que demostrar que no ha sido un campeón más en la larga lista de monarcas que pululan en la historia moderna del futbol en México. Oposición, como siempre, tendrá. Equipos que se han reforzado ‘’quirúrgicamente’’ y otros que, de plano, como Chivas o Pachuca, “tiraron las casa por la ventana”. O quizá, Tigres que, al igual que el América, ha mantenido prácticamente intacta la nomina que le ha dado resultados en los últimos tiempos. El América saldrá como favorito ++nada nuevo++ y también con el reto de no haber sido un “campeón más”...

SAN DIEGO, California.- ¿Es el América el equipo a vencer? La pregunta se responde contra otra pregunta: ¿Cuándo ha dejado de ser el América el equipo a vencer?

Un torneo más del futbol mexicano está por comenzar. La mayor parte de los equipos han hecho, de acuerdo con sus posibilidades, adecuaciones que podrían ser fundamentales. La realidad es que aquellos que le dan una mayor continuidad a su plantel parecen los más avocados a seguir siendo grandes candidatos al título. En un futbol que se vanagloria de su equilibrio, los campeones pululan por aquí y por allá. El verdadero reto del América no es ser “el equipo a vencer”. El verdadero reto del América es tratar de no ser un Campeón más, en la larga lista que el futbol mexicano presume desde la instauración de los torneos cortos.

Y lo primero coherente que ha hecho Miguel Herrera es mantener el plantel. No hacer demasiados cambios. Algo que funcionó puede seguir funcionando de la misma forma. Herrera está pendiente de la decisión de Diego Lainez. Si se va ++que él quiere que se vaya por el beneficio del futbolista++ buscará alguna alternativa. Ya ronda el nombre de un joven venezolano ++Yeferson Soteldo++ para en el caso de que lo de Lainez y el Ajax termine concretándose. El América le dará el espaldarazo a una nómina que, a pesar de las lesiones y la inconsistencia, termino siendo la mejor del campeonato.

Algunos equipos se han reforzado “quirúrgicamente” ++Cruz Azul, Monterrey, Toluca++ y otros han acudido a la chequera a la búsqueda de las soluciones. Creo que el argentino Maximiliano Meza, que procede de Independiente y que fue parte de la selección argentina del Mundial del 2018, es uno de los grandes refuerzos del torneo. Los Rayados están, como lo han estado en las últimas temporadas, obligados a responder. Cruz Azul ha buscado los remedios a su poco presentable liguilla con el local Orbelín Pineda, el uruguayo Jonathan Rodríguez y el peruano Yoshimar Yotún. Toluca se ha hecho del goleador de la superliga argentina, Emmanuel Gigliotti, mientras que Pachuca y Chivas han tirado la casa por la ventana. Los Tuzos reintegraron a la Liga al colombiano Edwin Cardona y firmaron al argentino Ismael Sosa y al chileno Victor Dávila. El Guadalajara hizo un esfuerzo enorme para traer a Hirma Mier, Jesús Molina, Dieter Villalpando y Luis Madrigal. Los Tigres, al igual que el América, casi no tocaron su nómina, si acaso se cuenta a Jefferson Intriago, un mediocampista ecuatoriano de 22 años y al ex toluqueño, el colombiano Luis Quiñones.

El futbol mexicano ha presumido siempre su equilibrio, una bandera que, muchas veces, se confunde con la de la mediocridad. Como sea, lo que sobran son los campeones. Y de campeón a campeón se trata de mostrar quien es el mejor y quien no es “uno más”. Ahí radica el reto de este América…

@Faitelson_ESPN

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LOS ÁNGELES -- El principal éxito del fracaso, es que se le recuerda para siempre. Pero la memoria no garantiza aprendizaje.

Sin consultar, y mucho menos notificar a la Yunta de Dueños (según el sueco Sven-Goran Eriksson) de equipos del futbol mexicano, la FMF eligió a Gerardo Tata Martino como técnico del Tri.

Yon de Luisa, oficial y oficiosamente, decidió que el hombre que menos supo aprovechar a Lionel Messi, en su mejor momento, con Barcelona y Argentina, enfrente, al menos de inicio, la ruta hacia Catar 2022.

Y el razonamiento del presidente, ungido por Emilio Azcárraga Jean, parte de una premisa facilona y facilista: en México no hay ningún Messi, ergo, si fracasa, no será culpa de Messi.

Llega Tata Martino con verdades a medias, y sabemos que las verdades a medias, son, por definición, mentiras completas. Le han asesorado Norberto Scoponi y Gabriel Caballero, ex jugadores argentinos avecindados en México.

Hábito de la aristocracia del futbol y un lujo que se puede dar hasta el vulgo del futbol mundial, la FMF montará su teatro suntuoso y comprometerá a Martino a ganar todo lo posible. Y bueno: Yon de Luisa creció soñando con Chabelo y sus Catafixias.

A Juan Carlos Osorio le quitaron la escalera y lo dejaron colgado de la brocha. "Ganar la Copa Oro y la Copa América Centenario; finalista de la Copa Confederaciones y semifinalista de la Copa del Mundo Rusia 2018".

Y Osorio por no decir que no, dijo que sí. Y se fue con las manos vacías, cierto, ampolladas después de tantas anotaciones en tintas azul y roja, en su libreta de sueños frustrados, edición 7.0, desde aquella humillación ante Chile.

Pero, al final, quedaron a mano: los intereses de Osorio y los de la FMF perpetraron adulterio en la misma cama. Y el fracaso los coronó a ambos con magnífica cornamenta.

Ahora, Martino, debió recibir por anticipado el reporte de todo lo bueno y todo lo malo que le aguarda, por parte de Scoponi y de Caballero. Ocultarle la verdad es una mentira... y flagrante.

De entrada, para los juegos ante Perú y Paraguay, ya será interesante conocer los nombres de los jugadores convocados. ¿Conseguirá que les levanten el veto a los rebeldes, especialmente a Chicharito Hernández?

Involucrarse con los derechos de los jugadores es obligación del técnico, pero sólo en aspectos deportivos, competitivos y algunos laborales. Interceder e intervenir ahí, lo define como líder genuino.

Pero, Martino deberá dejar en claro que los conflictos administrativos de premios, comisiones por publicidad y promocionales, no están bajo su égida. Las rebatingas por pesos y centavos deben quedar en manos de mercenarios, que para eso están los promotores.

Es de esperarse que así como Yon de Luisa desdeñó y despreció a la Yunta de Dueños, al no consultarlos sobre la designación de Tata Martino, asimismo decida, por ejemplo, imponer el trabajo de microciclos con seleccionables de la Liga, y tampoco consultarles a los verdaderos dueños de la selección, es decir, los propietarios de los clubes.

Por lo pronto, en una fase de transición en la Concacaf, en la que sólo Estados Unidos parece que, finalmente, tras el error histórico de contratar a Juergen Klinsmann, sabe por dónde empezar a camina, esta será una de las Copa Oro y eliminatorias mundialistas de mayor pobreza futbolística.

¿Habrá aprendido algo Yon de Luisa de los fracasos de procesos anteriores, habiendo sido un observador activo y adictivo de ellos?

Insisto: el principal éxito del fracaso, es que se le recuerda para siempre. Pero la memoria no garantiza aprendizaje.

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América entrena con plantel corto
LOS ÁNGELES -- El Clausura 2019 es la apertura a numerosos retos dentro del futbol mexicano. Las puertas entreabiertas ocultan misterios inquietos, las puertas cerradas, los han resuelto.

Campeón vigente, el América añade a su ya fastuoso y altanero rostro e indumentaria de #ÓdiameMás, una sonrisa más ancha, más torcida, más cargada de ese delicioso sarcasmo del villano arrogante, pero vencedor.

Y mientras aplaza su primer partido, América se apoltrona en ese nicho incómodo del desdén a sus semejantes, a sabiendas de que a partir de este fin de semana, el resto, los otros 17 perdedores del Apertura 2018, tienen dos mandamientos; uno de ellos, descarapelarle la corona al petulante aristócrata del futbol mexicano.

Masticando aún sus propias entrañas, Cruz Azul es el caudillo de los 17 fracasados. La Máquina siguió comprando engranes. El horizonte le aterra: ¿22 años sin un título de Liga? Ha roto 21 espejos inmisericordemente.

Las cicatrices ilustran... pero sólo a quienes saben leerlas. Pedro Caixinha y Ricardo Peláez son de esos, de los que leen hasta en Braille los mensajes ocultos.

"Quiero que (en el Clausura 2019) Pedro voltee a la banca y encuentre soluciones", advirtió Peláez tras recoger las banderas azules rotas y mancilladas del campo de batalla, donde algunos murieron en la víspera del juego mismo.

¿Hay un mensaje cifrado, oculto? Los criptógrafos dirían que Peláez alude a Miguel Herrera. No ganó El Piojo, sino que perdió el guango arsenal de Caixinha.

Pero, también, los soldados son reflejo del mariscal. En América todos empuñaron bayonetas, y en Cruz Azul, algunos empuñaron gladiolas. ¿Quién se pintó para la guerra y quién se perfumó para la paz?

Sin duda, Cruz Azul, que omitió el privilegio de aplazar su primer juego, es más candidato al título hoy que hace seis meses. No hay descanso para el que no se ciñe laureles. Y las sienes celestes tienen 21 años sin merecerlas.

Y claro, en La Noria encienden veladoras y hasta algún clandestino rito satánico para que su rival en La Final sea de nuevo el América. Porque la venganza sabe más a miel mientras más se cocine con hiel.

Detrás de ellos, en otros tiempos, debería citarse a Chivas. Pero se sometió a una purga. Y es un acertijo. José Saturnino Cardozo armó al equipo que quiere, con el dinero que se puede.

Sin embargo, a la distancia, parece que el Guadalajara recurre a parches. De aquella investidura que levantó cinco trofeos, dignos sin duda el de Liga y el de Concachampions, queda sólo el amargo recuerdo de tiempos felices. Y el Mundial de Clubes lo sepultó bocabajo.

Avariciosos, oligarcas, exuberantes, pero frustrados, los equipos regiomontanos están urgidos de nuevo protagonismo. Monterrey y Tigres, de alcurnia en alquiler, se sienten incómodos entre la pelandusca.

Rayados hizo el fichaje estelar, hasta el momento. Maximiliano Meza fue reclutado por cinco años. Su cuenta bancaria se engordará con 10 millones de dólares. Si cumple algunos requisitos, serán 15 millones de dólares.

Tigres, en tanto, ahora tendrá al Tuca Ferretti a tiempo completo y ansioso de redimirse, luego de que 2018 fue un año de calamidades. Su contoneo por el Tri, como emergente, lo llevó a la sala de emergencias de psiquiatría. Regresará desintoxicado.

El resto, aparentemente, será eso: el resto, en este Clausura 2019, en el cual, claro, con la puerta de los misterios entreabierta se agazapan, afortunadamente, conmociones inesperadas.

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LOS ÁNGELES -- Con más llanto por los ausentes que euforia por los recién llegados, Chivas presentó a sus nuevas contrataciones y a sus hijos pródigos. Las plañideras enjugan lágrimas y enjuagan pañuelos.

Hay más suspiros por los que se han ido, que confeti por los que han llegado. Tiempo al tiempo. No será fácil. Aún hay ánimas en pena.

La sombra de Matías Almeyda fue exorcizada desesperadamente ya del vestuario y de la cancha, pero no de la Sala de Trofeos. Cinco damas guiñan desde las vitrinas, aunque el caballero andante que las llevó ahí, fue desterrado a San José.

José Saturnino Cardozo, como tahúr que se respete, pidió cartas nuevas para sus viejos y personales trucos. Al fin y al cabo, es su alma desnuda la que está indefensa en la mesa de apuestas.

Es entendible: los entrenadores quieren y requieren a futbolistas comprometidos con él, no con memorias irrecuperables. Cardozo quiere hasta el control emocional de sus jugadores.

Quiere, drásticamente, justificadamente, ser espejo de esos 11 del patíbulo. Quiere, que cada uno de ellos, vea en su espejo propio, un Cardozo.

Y es un privilegio de los técnicos. Necesita rodearse de solidaridad, especialmente cuando un grupo, como el que heredó, ha sido contaminado mediáticamente, y hasta por labores de zapa de sus propios dirigentes. Judas también viste con cuello blanco.

¿Qué pretende? Más allá de esa lealtad de los hombres con los que intenta evadir el cadalso de los resultados adversos, Cardozo sabe que juega con baraja incompleta.

A sabiendas de que no hay en el horizonte cenizo de talento del futbolista mexicano alguien accesible, José Saturnino elige el compromiso gremial, asociativo, grupal, para hacer un equipo que a partir de ser radicalmente combativo sea eventualmente competitivo.

Revisando, por ejemplo, a su versión semifinalista del Toluca, sobresalían los voluntariosos, aunque tenía a futbolistas asesinos como Uribe y Triverio, porque Lucas Lobos llegó con temperamento de lobezno.

Molesta a muchos la radiografía del Guadalajara del torneo anterior, que cojeó, a final de cuentas, de muchos de los trastornos y achaques de los que tuvo Almeyda: desperdiciaba oportunidades claras en el primer tiempo y se desplomaba en los desenlaces.

Y Cardozo tiene dos prioridades este torneo: conseguir que ese equipo combativo, sea consistente; y hacer de ese equipo persistente y combativo a uno medianamente efectivo y eficiente.

Tiene problemas, sin embargo: carece de líderes. No hay una voz potente de mando, de arenga, de orden, de emergencia, que dentro de la cancha sepa, con inteligencia táctica, tomar el control.

O acaso ¿entre regresos y novedades, se yergue un tipo con carisma, personalidad y dominio? Jesús Molina, Hiram Mier, Luis Madrigal, Tony Alfaro, Dieter Villalpando, Alexis Vega, Ronaldo Cisneros, Carlos Villanueva y Alejandro Mayorga se suman a un equipo que de por sí se ha visto mudo en la cancha.

¿Alan Pulido? Entiendo que Cardozo deba usarlo por presión de la directiva. Y entiendo que siga ahí porque nadie ofrece, ha ofrecido ni ofrecerá, siquiera un 50 por ciento de lo que pagó Chivas por la operación más cara, más costosa y menos redituable en la historia del futbol mexicano.

Encima de que Pulido representa freno de mano y de mando para la dinámica del equipo, cómo puede ser líder alguien con indisciplinas extra cancha, y que además cuando se lesiona y no viaja, lejos de ver los juegos de su equipo, cierra antros en Guadalajara.

Ojo: esto no hace imposible para Cardozo cumplir la meta timorata que le marcó la directiva: "Debe clasificar a la Liguilla", dijo el inmortalizado por Ricardo Peláez, #ElPelagatos2.0, menos conocido en los pasillos de OmniLife, como José Luis Higuera.

Sin embargo, será necesario que llegue a asumir un poderoso control de sus jugadores, como sin duda lo consiguió Matías Almeyda, porque tampoco El Pelado tuvo a hombres de temperamento comprometido 24/7. Y que nadie se atreva a citar a Rodolfo Pizarro o a Carlos Salcido o a Oswaldo Alanís.

A su favor, Cardozo ha hecho suyo, en silencio, el lamento de Almeyda. El Pelado dijo en su país que -pobrecito de él--, "debo trabajar tres veces más porque son jugadores mexicanos".

Cardozo, al menos permanece más tiempo en el latifundio de Chivas, que lo que permanecía Almeyda. Tiene más contacto con el futbolista, con su vida privada, con sus debilidades, sus emociones y sus virtudes.

Ahí, cara a cara, mirándose a los ojos, es donde se convierte al futbolista en guerrero personal y colectivo.

Sin sus habilidades, su técnica, su altísima capacidad de definición, su rabia de goleador, sin eso, pero Cardozo, con las contrataciones que ha hecho, deja claro que quiere, en la cancha 11 con el mismísimo espíritu bélico de aquel José Saturnino Cardozo, insisto, claro, guardando las diferencias.

Que esos, los 11, todos en general, cuando se vean en su propio espejo, vean y se sientan Cardozo.

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LOS ÁNGELES -- Es ley de vida. El tipo que maneja con perversidad terminará bajo las llantas de su propio coche. El suicidio lo conjuga el destino en tercera persona.

Hoy, José Luis Higuera debe ser el tipo más vituperado por la nación chiva y más vitoreado por la nación americanista. Judas anda suelto.

Maquiavelo se relame los bigotes embadurnados de ironía: un recalcitrante y confeso fanático de las Águilas, maneja -con aparente perversidad--, al, alguna vez Rebaño Sagrado. Don Juan cuida del convento.

Y en la más incorregible burla, el mismo personaje, que como epitafio de su propio bautismo, fue condecorado por Ricardo Peláez como #ElPelagatos2.0, esta misma criatura fue quien le dio a Chivas, el personaje más venerado en los últimos años: Matías Almeyda.

Más allá de su caravana de tropiezos, excentricidades y mentiras, la afición del Guadalajara debe reconocer que a su técnico multicampeón lo contrató el mismo personaje que hoy acribillan en redes sociales.

Ciertamente la llegada del Pelado Almeyda fue escoltada por formas miserablemente ruines, porque con El Chepo de la Torre aún al cargo, el argentino recaló en Guadalajara "sólo de visita por unos días", pero con su séquito de auxiliares y 15 maletas.

Mientras Almeyda se acomodaba en el hotel, el Chepo se acuartelaba a piedra y lodo en su oficina de Verde Valle. De manera promiscua, con el consentimiento de Jorge Vergara, #ElPelagatos2.0 (dixit Peláez), envió a Néstor de la Torre a que fungiera de Caín. Con aires fallidos de comediante, con pretensiones culteranas de ser modelo sin conseguirlo, con el arma -ajena-desenfundada siempre ante los medios, Higuera debe ser contemplado con cierta compasión, más allá de la precisión que tuvo al elegir a Almeyda.

#ElPelagatos2.0 (dixit Peláez), sigue órdenes, y ha mostrado una empatía absoluta con la vileza de quienes le ordenan. No sólo echó a Almeyda, sino que además invocó todo el peso inclemente del inexistente #PactoDeCaballeros y lo vetó en el futbol mexicano.

Tan fecunda es su locuacidad, su verborrea, que Monterrey, Pachuca y León, además de la selección mexicana, borraron al argentino de su lista, y con todo y sus cinco trofeos ganados con el Rebaño, fue expulsado con rumbo a la MLS, que con frecuencia ha sido el traspatio del futbol mexicano. Y a veces, ha sido al revés.

Hoy, Higuera limpió el plantel de la legión aquella de las camisetas volteadas, cuando los jugadores decidieron uniformarse al revés, como protesta por la falta de pagos de primas.

¿Quién o quiénes denunciaron a los cabecillas, quién o quiénes fueron los soplones, los Judas? Y no, no sea Usted mal pensado, nada tiene que ver con que Higuera proteja a Alan Pulido y a La Chofis López. Por favor, no sea mal pensado.

Amenazando a jugadores con que deben reportarse con su Zacatepec o salir de Chivas, ha desterrado a tremendas promesas, entre ellas Edson Torres y J. J. Macías, y ha reclutado a 17 jugadores.

Y Zacatepec, generalmente, con #ElPelagatos2.0 (dixit Peláez), se ha convertido en el camposanto de las Fuerzas Básicas de Chivas, con el atolondramiento o permiso o ignorancia, de Amaury Vergara.

Cómico frustrado, maniquí venido a menos, se ha convertido este aficionado americanista en un dudoso Quijote de la resurrección de Chivas. El Diablo le robó las llaves a San Pedro.

Amante de jugar en las redes sociales, para solaz esparcimiento de un grupo de sus #chivahermanos, ha amenazado con dar un golpe seco en cuestión de horas o días, con una contratación bomba.

Dicen, quienes lo conocen, que justo este mismo 24 de diciembre soltaría tal noticia impactante, sólo para dejar en claro, que en medio de páramo de felicidad que vive el Guadalajara, puede ser el Santa Claus o al menos uno de sus duendes... o uno de sus renos.

¿Será Jesús Molina? Una tercera opción en el Monterrey, para pasar a ser el eje de Chivas, con todo y su pasado inolvidable con América.

Mientras tanto, la afición de Chivas, exiliada al sofá durante las últimas liguillas, al menos en las adivinanzas que "el tío" Higuera le tira como carnada en redes sociales, traga a diario desde el dulzor de la esperanza, hasta el amargo del desencanto.

Por eso, insisto, es ley de vida que el tipo que maneja con perversidad termine bajo las llantas de su propio coche.

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LOS ÁNGELES -- "Quiero que Pedro (Caixinha) cuando voltee a la banca tenga soluciones". Esa, tal vez, la reflexión más implacable de Ricardo Peláez al comparecer junto con su técnico para recitar una epístola de tolerancia cero dentro de Cruz Azul para el próximo torneo.

Fue un mensaje difundido ante los medios, hacia su afición, pero con un remitente inconfundible: el vestidor de La Noria. El sermón tenía nombres y números en las camisetas.

Peláez fue más directo que Caixinha. "La competencia será más dura (el próximo torneo)", y advirtió que, desde ya, la camiseta de Cruz Azul no la puede vestir cualquiera.

Sin denunciar pecados y mucho menos pecadores, Peláez mandó a todos al Purgatorio, incluyendo a dos al Limbo, a Montoya y a Rentería.

El mensaje es inequívoco. Porque a Peláez lo secundó Caixinha: quieren un plantel combativo en los entrenamientos y dispuesto a una competitividad directa.

Coincidieron en un término, con discursos distintos: los futbolistas tienen que estar convencidos y comprometidos con la grandeza del club. Casi una cita bíblica: "Si eres tibio, te vomito".

Congeniar en un frente común, como lo revelan y demuestran Caixinha y Peláez, es una bendición y una maldición para el jugador de futbol.

1.- Una bendición, porque los jugadores saben que tanto Peláez como Ciaxinha están conscientes de que las hazañas en la cancha serán posibles en la medida en que se les exija sin mancillar un respeto colectivo.

2.- Y una maldición para los haraganes o los pusilánimes. Porque, estando de acuerdo el técnico y el director deportivo no hay espacio para chapuzas, descuidos, indisciplinas o trampas. O para desaparecer en los momentos clave, como debe entenderlo Elías Hernández.

Peláez dejó compromisos muy fuertes, temerarios, casi. Y Caixinha los hizo suyos, ya sea porque asentía con la cabeza o porque guardaba silencio, sonriendo.

Peláez prometió que irán "por todas las canicas", y habló de dobletes, de una permanencia constante en Liguillas, porque dijo que "seremos campeones hasta por estadísticas", aunque seguramente quiso hacer referencia a la inefable Ley de Probabilidades.

La brújula de Cruz Azul no está más a la deriva. Hoy hay dos tipos que renuevan sus votos de fe en sí mismos en el grupo. Y esa mano enérgica compartida, solidaria, insisto, debe fortalecer al jugador por convicción directa o por intimidación indirecta.

A partir de este torneo recién concluido, en La Noria se apagaron los chismes mezquinos de pasillos, especialmente por los jugadores recelosos y enquistadamente rencorosos con la directiva o con el cuerpo técnico.

¿Esto garantiza absolutamente que Cruz Azul será campeón en 2019? Absolutamente no. Pero, al menos, hoy, La Máquina ha sido un equipo que ha recuperado la credibilidad y la autoridad en la cancha.

Aún con la derrota, aun siendo esta ante el América, aun así, por el peso de la campaña, Cruz Azul ha dejado de ser el hazmerreír del torneo, y, curiosamente, este mismo miércoles, ha desenterrado el hacha de la guerra antes que cualquier otro.

Esa audacia, esa temeridad -insisto--, se había perdido en Cruz Azul, acostumbrado a vivir durante 21 años, al "a'í se va", al "a'í veremos".

Bienvenida pues esta nueva etapa, esta, tan necesaria en La Noria, esta de #CeroTolerancia.

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LOS ÁNGELES -- Las malas noticias tienen una buena noticia: generalmente las acompañan peores noticias.

Exaltado al reino del ridículo como nuevo monarca, tras su penosa peregrinación por el Mundial de Clubes, Chivas se ofrenda, se inmola, para su linchamiento popular: vende a Orbelín Pineda a Cruz Azul.

Mientras Jorge Vergara mantiene una gallarda batalla por su salud, al Guadalajara lo azotan más plagas que en las venganzas bíblicas. Si tuviera un circo, quedaría lampiña la mujer barbuda.

Y una de las peores plagas que carcomen al Rebaño, la más grave, es patrocinada por el mismo club: #ElPelagatos2.0, como Ricardo Peláez inmortalizó a José Luis Higuera. En poco tiempo, entregó, por puro despecho y capricho, a su mejor prospecto, J. J. Macías, y ahora se deshace de Orbelín.

Tan desafortunada es su situación, que, si muriera hoy, Chivas reencarnaría en un cadáver, plagiando la analogía a Alvite.

¿Soluciones? Sólo hay una al alcance de Chivas: el regreso de Néstor de la Torre, sin El Chepo, claro. Pero el mismo Higuera ha dicho: "Sobre mi cadáver regresa ese...", y puede agregar Usted las mejores ofensas de la peor ralea que Usted conozca.

Amaury Vergara, lo hemos dicho, creció observando a Del Toro, Cuarón y González Iñárritu, y el futbol era un ocio sin pasión. Cambiaría la sala de trofeos del Guadalajara por un Oso de Berlín, o al menos un Ariel. ¿Por un Óscar? Hasta el estadio de Chivas y OmniLife completo canjea.

Irónico que, en un declive paralelo, él y Chivas se alejan de las candilejas en caída libre por el precipicio de la incompetencia.

¿Por qué no ha salido Higuera del feudo Vergara? Porque fue quien denunció a Angélica Fuentes, y porque hay algunas personas con alguna curiosidad, escéptica, sobre algunos procederes del directivo. En meses, se sabrá. Los auditores escudriñan lentamente.

Ya un representante, avecindado en Miami, con historia turbia en Cruz Azul, sondeó colocar ahí a dos de sus piezas clave en un momento dulce del América: Manuel Lapuente como director deportivo, y Mario Carrillo como entrenador.

La sugerencia no procedió. A Jorge Vergara no le gusta el azufre corrosivo que emana Carlos Hurtado, y tampoco olvida ese tufo americanista que exudan Lapuente y Carrillo.

¿Puede Néstor con el paquete? Ha aprendido suficiente, bastante. Pero, además, ya el daño está hecho para el Torneo Clausura 2019, porque ilusionar a la afición con un giro radical con las llegadas de Villalpando, Vega y Mier, sería un suicidio mediático.

La llegada de Marcelo Michel Leaño al Rebaño, es vista, por otro lado, como una esperanza para Fuerzas Básicas, pero, también hay urticaria porque no se descarta que sea un nuevo intento de la familia Leaño, impopular en Guadalajara, para adquirir al equipo.

La realidad hoy es que Chivas vive en la orfandad absoluta. Carece de un líder, de una figura de autoridad, de un hombre que confronte tempestades, de una cabeza abierta a consultar, una persona con cicatrices profundas de sufrir por la historia del Guadalajara.

No olvidemos esa crisis de identidad en su propia directiva: Jorge Vergara intentó primero comprar al Atlas, porque era su verdadera afición. ¿Higuera? Nunca negó su visceral odio a Chivas y pasión por el América, hasta que recibió el primer cheque de su nuevo patrón.

La conclusión es la misma de hace semanas: Jorge Vergara debe vender a Chivas. Pero debe haber tan pocos interesados en un equipo que no quiere abandonar su doctrina mexicanista.

Y más importante que en cuánto vender al Guadalajara (Angélica alguna vez lo valuó en 900 mdd), a quién vender al Guadalajara. Insisto en no olvidar que, en dos ocasiones, Emilio Azcárraga Jean intentó adquirirlo a través de testaferros o prestanombres.

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LOS ÁNGELES -- Lo peor del fracaso es que tiene más vida y memoria que el fracaso mismo.

Hoy, Cruz Azul descubre que la vida sigue y que en 2019 tendrá dos oportunidades más. La terquedad es un acto de valentía... hasta en el suicida.

Pero, hoy, también, Cruz Azul descubre, nuevamente, como a lo largo de 21 años, que la vida sigue... y las burlas también.

Contrastes: Cruz Azul no estaba preparado para este nuevo fracaso, aunque el América sí estaba preparado para esta nueva victoria. Hábitos de vida.

El fracaso, como sobreviviente del fracaso mismo, suele ser pésimo, perverso consejero. Prepara una hoguera, convencido de que el fuego purifica.

Pero, para Cruz Azul no debe ser tan dramático. Hoy, al menos, tiene un punto de partida. Hoy, al menos, tiene menos ajustes urgentes por delante.

En medio de su fragilidad del domingo ante América, es el más fuerte, al menos, de los últimos 21 años.

Pedro Caixinha y Ricardo Peláez encontraron una base de jugadores. Ciertamente, deben depurar el plantel. Algunos sirven para ganar partidos, pero se empequeñecen antes cruzadas más exigentes. Ellos, al Lilliput F.C.

Siempre quedará la duda hacia el exterior. Al interior, Caixinha y Peláez sabrán ciertamente si los jugadores hicieron todo lo que debieron, todo lo que pudieron, o sólo todo lo que quisieron.

¿Se equivocó Caixinha en su estrategia o se equivocó al confiarla en tipos poco confiables para ejecutarla? ¿Falló Caixinha o le fallaron sus jugadores?

Es un misterio cuya respuesta sólo tienen el técnico y Peláez. Y a partir de ella, definirán si merecen un sitio rumbo a la Odisea, jugadores como Cauteruccio. Caraglio, Elías Hernández y el mismo Méndez.

El problema del fracaso es la reincidencia. Puede convertirse en una adicción. Bien lo define Alvite: "El fracaso es el sitio más seguro del mundo, nadie quiere arrebatártelo".

Al interior de La Noria, en la intimidad de las oficinas principales, la promesa de Peláez había sido conquistar la Copa Mx y jugar al menos la Final, en el primer año de esta nueva empresa.

Al menos Peláez cumplió lo prometido a su directiva. No basta para la afición, y menos aún, porque el descalabro mayúsculo fue ante el adversario más odiado. Es como si tu esposa te engañara contigo mismo.

Ciertamente Caixinha debe responder a preguntas puntuales de su directiva. La veracidad o la credibilidad de las respuestas serán pasadas por el fino tamiz del escepticismo.

Primero, deberá responder por jugar al alquimista en el partido más importante del torneo. Caraglio y Cauteruccio estaban más desconcertados que el adversario, al que le favorecieron al recortarle la zona de riesgo. ¿Falta de entendederas de los jugadores o falta de discurso del técnico?

Segundo, cuando entendió el recambio de funciones de Edson Álvarez, Oribe Peralta y Renato Ibarra, ya habían subido a su equipo al patíbulo encarnizado del marcador en contra, y el desorden se le había amotinado. El puente de mando estaba acéfalo, lo ocupaban la angustia y la desesperación colectiva.

Pero, con dos torneos a cuestas, Caixinha tiene derecho a reclamar una nueva oportunidad en Cruz Azul. El fracaso tiene esa dualidad perversa: puede absolver al responsable, pero puede ser desalmado con los culpables.

Ciertamente decir que el fracaso hace más sabias a las personas, equivaldría a creer que Billy Alvarez Cuevas es 21 veces o, en este caso, 42 veces más sabio que el resto.

La ventaja es que hoy, insisto, por primera vez tal vez en estos 21 años, en La Noria tienen bases sólidas para equivocarse menos. Por eso, es tiempo de depurar, con energía, por cierto.

El principio físico es brutalmente innegable: una pizca de porquería contamina un barril de agua purificada, pero una pizca de agua purificada no purifica un barril de porquería.

¿Y a la afición de Cruz Azul? Una frase de Vanesa Martín: "No reces si la fe ya no te importa...".

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LOS ÁNGELES -- La delegación del Ajax de Holanda llegó al Estadio Azteca para corroborar mitos y verdades sobre Diego Láinez. Agregó al paquete a Álvarez, de nombre Edson, que significa "el hijo del guerrero" y su número cabalístico es el 13, como los títulos de Liga del El Nido.

América Campeón. Dignísimo y merecido campeón. 2-0 es el epitafio de la utopía celeste y es el referente del capítulo 13 de la leyenda de la glorificación americanista.

Edson, "el hijo del guerrero", se redimió, tras torneos inconsistentes, este domingo por la noche, hizo los dos goles del América, para que la cruz siga siendo azul sobre la maldición de La Máquina. 21 años... y contando.

Edson, "el hijo del guerrero", el padre de la 13, que convierte al América en el máximo ganador de la Liga, y que, en el inevitable oleaje funesto del desenlace coloca a Cruz Azul en el epítome de la frustración competitiva.

Cruz Azul sigue sin regresar al anden de la gloria. Descarrila... o lo descarrilan, siempre a las puertas del Paraíso. Este domingo por la noche fue superado en la cancha y en el marcador.

La buena noticia: que este lunes La Máquina puede comenzar de nuevo, con bases sólidas, la búsqueda de ese eslabón perdido desde hace 21 años.

Tras una primera mitad con más intensidad que espectáculo, los goles exudan ironía. No sólo los convierte un Edson que parecía sepultado después de la Copa del Mundo de Rusia, sino que el primero, la llave siniestra de las tragedias, se origina por una torpe entrega de Jesús Corona y una torpe maniobra del mejor contención de la Liga, Iván Marcone.

Los mejores de Cruz Azul durante 22 partidos, erran en la misma jugada, en el mismo minuto, en la misma zona, y Álvarez saca un ilustre escopetazo ilustrando con esa belleza de los obuses que entran pegaditos al ángulo.

Cruz Azul no supo ponerse de pie. No supo reordenarse. Batalló, porque corrió, mordió, intentó, pero su futbol lo mangoneaba el instinto, la desesperación.

Diría el colombiano Juan Carlos Osorio que a La Máquina lo gobernó su cerebro reptiliano, es decir, ese que reacciona ante el peligro, ante la inminencia de la propia muerte.

El segundo de Edson Álvarez fue también de trompicón celeste, pero de firmeza en su disparo. Vence así a un Corona que antes había tenido dos sublimes atajadas que al final, en recuento dramático de la desgracia, de poco sirvieron.

"El hijo del guerrero y padre de la 13", le pegó así, con esa serenidad siniestra del que sabe que con un disparo enhiesta la bandera de su estirpe, y derrumba los blasones de la otra.

América manejó siempre el partido. El desperdicio, la parodia de la final del jueves pasado, queda como un boceto obsceno, como un croquis cínico, de lo contemplado para este domingo.

Cruz Azul administraba la tribuna, pero América tenía la administración de la cancha. La taquilla se va a La Noria, la Copa a Coapa.

¿Mateus Uribe y Roger Martínez? En la cancha nadie los extraño. El equipo mantuvo un ritmo parejo de adrenalina y testosterona, sin el hipo que en ese aspecto sufre con Uribe en la cancha.

Con la 13 en la Sala de Trofeos, Láinez y posiblemente Álvarez en Holanda, Herrera ahora puede encaminarse a su sueño trunco: el Bicampeonato.

¿Cruz Azul? Reconstruir en el diván, en la fe de los jugadores, para evitar que de nuevo las arpías de ese trauma de la maldición, se aniden de nuevo en este nuevo proceso.

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LOS ÁNGELES -- La decepción es un acto de adulterio con la ilusión. Especialmente en el futbol. Y el jueves pasado la desilusión fue masiva. Como si tuvieras en la cabecera de Jennifer López y soñaras con La Chupitos... o algo así.

Con el 0-0 cintilando cínicamente como un embaucador de kermés, el jueves por la noche, el chasco lo protagonizaban América, Cruz Azul... y el VAR.

¿Quién más o quién menos? No importa. Fue una alianza legitimada para el fraude emocional de millones de mexicanos, indigna de las memorias frescas de aquella Final del 2013.

Este domingo no hay garantías. Habría que regalarles un abrelatas a Pedro Caixinha y a Miguel Herrera para abrir la lata del pánico del contrario. El dicho mexicano lo sostiene: "El miedo no anda en burro", ¿o sí?

¿El VAR? ¿César R. Palazuelos? Ha demostrado que puede rebasar la media del arbitraje. Ojo: no la mediocridad, pero sí la medianía de la mediocridad que abunda entre los silbantes mexicanos.

La diferencia de este domingo, es que habrá un desenlace. Ya sea en los 90 minutos de rigor, los 30 de piedad o el desfile de trémulos tiradores desde el manchón penal.

¿Entenderán ambos equipos que, deportivamente, su vida y su muerte en la cancha, se valorará estrictamente con la grandeza con que la busquen y no con la mezquindad que la negocien?

La balanza fría de las condiciones de América y Cruz Azul se queda estancada. Una moneda que cae parada. Calidad hay en ambos equipos y cacumen hay en ambas bancas.

Veamos: uno tiene un Diego Láinez y el otro tiene un Roberto Alvarado y un Elías Hernández, a quien parecen marchitársele las gónadas en los grandes desafíos. O aparece un Guido Rodríguez compitiendo con un Iván Marcone.

¿Más? Las chispas entre Pablo Aguilar y Bruno Valdez incendian la cancha. José de Jesús Corona y Agustín Marchesín, dobermans con habilidades de saltimbanquis. Mucha paridad en los planteles.

La diferencia, sin duda, se irá marcando en los imponderables. Sin embargo, no todas son definitivas. América perdió a Mateus Uribe y a Roger Martínez en el Juego de Ida y se mantuvo competitivo.

El viernes, en Raza Deportiva, una especialista en psicología deportiva, que lleva en el ADN la sabiduría sobre el tema, Claudia Rivas, hija del doctor Octavio Rivas (QEPD), nos levantaba un hilo suelto de la madeja: el liderazgo en el vestuario.

El mensaje determinante sobre ser campeones, no se da en el último momento, sino que se debe ir administrando cada día, cada momento, de otra manera ejerce más presión, explicaba la psicóloga Rivas.

En Cruz Azul, opinaba, la prédica de Caixinha y Ricardo Peláez parece estar en sintonía y ha comenzado desde antes del torneo, explicaba Claudia Rivas.

Alguna vez desarrollando sus servicios en el América, ella reconoce los riesgos en Coapa: "De repente Miguel (Herrera) se nos va", explicaba, en referencia al temperamento álgido de El Piojo.

Claro, en las Águilas esa obligación de ser campeón empieza a morder los tobillos del individuo, desde que ponen pro primera vez el pie en El Nido.

En ese sentido, la doctora en psicología deportiva opinaba que Cruz Azul tiene ventajas sobre América, para la homilía final, la arenga de este domingo, antes del Juego de Vuelta.

Podría tener razón la doctora. Pero, recordemos, cómo, con un hombre menos, todo en contra, América en 2013 le sacó el partido a Cruz Azul y se coronó campeón.

Recuerdo además, un amistoso entre Estados Unidos y México. Al medio tiempo, EEUU se fue con el marcador a favor, 2-0. En la segunda mitad, México emparejó 2-2 y estuvo cerca de la victoria.

"Huevos, eso les dije en el medio tiempo, que jugaba por México y que tenían que poner huevos, para ser su mejor versión de futbolistas mexicanos en la cancha", explicaría después Miguel Herrera con su habitual dureza.

Por eso, más allá de la parodia de Gran Final con que nos embaucaron el pasado jueves, tal vez este domingo, pero sólo tal vez, ambos, y hasta el VAR, decidan redimirse. Amén.

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