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La Mirada: 'Cruz Azul debe acabar con los fantasmas del América'

Para Cruz Azul no deben existir dudas: el sábado está antes del miércoles y el América siempre será más importante que Monterrey en una final de Copa. Los aficionados celestes esperan con ansiedad cada vez que el América está enfrente. Es una oportunidad no sólo para sumar tres puntos, también para ganar en moral, en honor y orgullo, algo que se ha sensibilizado y debilitado notablemente en la historia de los últimos tiempos de este grandioso club. Frente al América, Cruz Azul no puede desaprovechar la ocasión de mostrarle que puede acabar con todos los espectros y espantos que le han acompañado en su más reciente época.

 

CIUDAD DE MÉXICO, México. – El sábado está antes que el miércoles, pero no sólo es una situación cronológica para los aficionados de Cruz Azul. Es un tema donde está de por medio el orgullo, la identidad y la gran oportunidad de “matar” a algunos de los más peligrosos “fantasmas” que han atemorizado sus épocas más recientes.

Los más pragmáticos afirman que el juego ante el América de este sábado vale sólo 3 puntos y que lo de la próxima semana es una final de Copa. Eso lo sé yo y seguramente un niño de 8 años. Pero la realidad es que, para Cruz Azul, de acuerdo con su historia vieja -aquella que fue gloriosa- y la moderna -que ha sido menos lustrosa- el choque ante el América significa una ocasión especial que no puede, de ninguna manera, desperdiciar.

Cruz Azul nació para vencer al América. Lo hizo brillantemente mientras se convertía en leyenda en la década de los setenta del siglo anterior y lo ha entendido a base de las heridas y cicatrices provocadas por los duelos de los últimos 20 años. Para Cruz Azul y sus aficionados hay más, mucho que más que 3 puntos en una fecha 14 del campeonato mexicano.

El “Derby” de la capital ocurre justamente cuando los dos equipos están separados por un punto en la lucha del liderato general. El América presume ser el mejor ofensivo del campeonato, pero Cruz Azul tiene la mejor condición para defenderse. El América viene de menos a más, envuelto en una gran racha mientras que Cruz Azul ha mostrado cierta debilidad en esta etapa del certamen de acuerdo con la tendencia que marcó en el inicio. El estadio, el mismo de ambos, aunque los celestes jugarán como locales administrativamente, estará lleno hasta la última fila.

Señalar un favorito es complicado, pero los antecedentes más inmediatos se refieren a que el América ha tomado cierta “paternidad” sobre Cruz Azul, incluyendo aquella dramática e increíble final de mayo del 2013. Ambos saben que podrían -deberían- volverse a encontrar más adelante, en la zona de la liguilla, pero el partido hoy tiene que ver con impulso anímico que ninguno de los dos está dispuesto a desechar.

Cruz Azul está ávido de títulos, de Copas, de trofeos, de reconocimientos, de gloria, y sabe que una forma de acceder a ella es acabando con los “fantasmas” recientes. Uno de ellos, el más temible de todos, ha sido el América. Lo tiene este sábado y no el miércoles.

@Faitelson_ESPN

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Todos los caminos se le fueron cerrando al argentino en México. No hubo una llamada de la FMF, no sobraron ofertas de clubes. El entrenador que había tenido un indudable éxito en las Chivas estaba pagando las consecuencias de haberse revelado y haber exigido lo que le correspondía a él y a sus colaboradores por un contrato. Chivas cobró venganza de Almeyda hasta provocar su destierro, su desarraigo, su huida a la MLS...

SAN DIEGO, CA -- A Matías Almeyda lo 'mató' --con comillas o sin ellas-- lo mató Chivas.

Y aunque el Guadalajara jura y perjura que no es el responsable directo del destierro del argentino, yo, la verdad, no les creo.

El futbol mexicano es así. Suele manejarse de esta forma. Cualquier futbolista o entrenador que intente lastimar o vaya por encima de sus intereses, queda congelado y ex exhibido como un ejemplo para el resto. Es una muestra de poder. Nadie puede o debe atreverse a hacerlo.

Lo increíble del tema es que a pesar de su gran éxito --porque, indudablemente lo tuvo-- en un club que sólo utiliza futbolistas mexicanos, el argentino no fue ni siquiera considerado como uno de los candidatos a dirigir a la selección mexicana. ¿Por qué? ¿Cuál fue el verdadero motivo? ¿Quién lo decidió? ¿Qué tipo de influencia lo concluyó así? El hecho de que Almeyda no haya sido tomado en cuenta para los planes de la selección mexicana en una época donde el puesto de entrenador está vacante me podría parecer hasta como una especie una derrota personal del Guadalajara.

A Almeyda le han cobrado cada factura de su enredada salida de Chivas. La relación se desgastó a medida que los acontecimientos avanzaban. Era un asunto en el cual, además de dinero, se involucraba orgullo. Tal parece que el club aguantó hasta el final para cobrar su 'venganza'. Los reflectores señalan hacia un personaje: José Luis Higuera, el siniestro presidente del equipo con quien Almeyda se había enemistado desde el momento en que Jorge Vergara se separaba de la vida activa en el club, Amaury Vergara no tomaba la fuerza necesaria y las cosas no estaban claras en cuanto a la separación de las determinaciones deportivas y administrativas. Almeyda y su grupo colaboradores argentinos tenían, al final del día, más poder que cualquiera en Chivas. La 'cacería' de Higuera habría comenzado; sin Vergara, todo comenzaban a derrumbarse para Almeyda.

Y Chivas entraba, enseguida, en un 'juego de poderes' extraños: La llegada de Paco Gabriel de Anda; la cara de Almeyda el día en que lo presentaron y la extraña media sonrisa de Higuera. El objetivo era restarle poder a Almeyda, debilitarle y obligarle a dejar al club. Para eso llegó Paco Gabriel, para eso fue utilizado por Higuera que, al final, también terminó aniquilando a su recién nombrado director deportivo. ¿Dónde quedó la pelota? En los pies de José Luis Higuera, que de paso se daba el tiempo para avanzar en el lobby federativo y cuyas recomendaciones e insinuaciones podrían haber afectado la imagen de Almeyda como posible candidato a la selección mexicana.

El tema personal --la forma en que su familia, sobre todas sus hijas, se adaptaron a Guadalajara-- terminaron propiciando que aceptara una oferta en la MLS. La idea de Almeyda era quedarse a dirigir en México. Los caminos, extrañamente, se le fueron cerrando. Nadie llamó de la FMF, ningún club ofreció algo importante. Estaba claro que Chivas había puesto el candado sobre la puerta.

Almeyda terminó desterrado. Chivas dice que no tuvo nada que ver. Yo, la verdad, no les creo... Me parece que el futbol mexicano ha aplicado otra vez su política sucia de vetar a quien no se someta a sus condiciones. El mensaje ha sido, nuevamente, muy claro: aquel que se queje, que se revele, sufrirá las consecuencias.

@Faitelson_ESPN

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Pumas y Tigres se quedaron en cuartos de final de la Copa MX. El América hizo una semana antes. Los llamados “grandes” parecen tener sus reservas cuando se trata de doblar las manos y admitir la derrota.

En medio de ello, una casi eterna polémica sobre cómo y quien determina la “grandeza” de un club en el futbol mexicano. La realidad es todo debe salir de una responsabilidad y de un compromiso, cosa que los futbolistas y los entrenadores muchas veces prefieren rehuir que enfrentar...

Hay un terrible miedo en el futbol mexicano a decir, simple y sencillamente: “Fracasamos”. Ni David Patiño, ni Ricardo TucaFerretti dieron ese paso al frente anoche, mientras Pumas y Tigres se despedían de la posibilidad de alcanzar las semifinales de la Copa MX. Casi al mismo tiempo, el futbol mexicano vive en su casi eterna confusión sobre quien “grande”, “mediano”, “pequeño” o de plano “no existe”. La realidad es que Tigres, Pumas y desde la semana anterior, el América, han fracasado en la Copa MX. Lo que me parece pasmoso es que algunos equipos pretendan ser “grandes” cuando ganan y “pequeños” cuando afrontan una derrota. Admitir un fracaso no es sencillo para nadie, ni en el futbol ni en la vida misma. La mayor parte son “grandes” cuando les conviene.

Hasta hace no mucho, en el futbol mexicano existía la creencia de que sólo había 4 “grandes” y poderosos, equipo que combinaban títulos con una gran cantidad de aficionados. América, Chivas, Cruz Azul y Pumas “comían” en una mesa aparte.

Pero los tiempos cambiaron. Llegaron los torneos cortos y con ellos campeones “exprés”; dos monarcas por años calendario con lo cual --perdone usted la palabra- se prostituyó el trofeo del futbol mexicano.

La dificultad de ser uno de los mejores en un torneo largo y luego triunfar en una liguilla se transformó por las necesidades de mercadotecnia. Torneos “al vapor” y campeones en “horno de microondas”. Y a partir de ahí, a los “4 grandes” se unieron otros: El Toluca dominó gran parte del inicio del siglo y también el de los campeonatos cortos y luego se agregaron Pachuca y Santos además del poder económico de los clubes regiomontanos.

Es imposible comprar al futbol mexicano con otra Liga del mundo. Al mismo tiempo en los torneos cortos generaban más campeones, también, hay que decirlo, la Liga se equilibro en cuanto a las condiciones económicas de los clubes.

Al América le decíamos “el cuadro milloneta”, cuando hoy, media docena de equipos o hasta mas tienen la misma capacidad -o mayor-que el América para invertir en el futbol. Aparecieron empresas, empresarios, marcas y el futbol mexicano, me parece, creció para bien en ese sentido. La pregunta es ¿Cuál es la fórmula para determinar que equipo es “grande”? ¿Los títulos? ¿los aficionados? Pumas no tiene tantos títulos como el Toluca, pero tiene mucho más aficionados. Cruz Azul tiene 21 años sin ganar un campeonato y plaza a donde se presenta levanta suspiros y genera pasiones.

¿Cómo no decirle “grande” a Tigres con todo lo que ha ganado y la clase de cuadros que ha montado? Y si a eso vamos, entramos en otro renglón: darle la responsabilidad al equipo en dependencia del material con que cuente o de las condiciones que le rodean.

Por ejemplo: hay quien dice que a Pumas no se lo puede exigir porque no cuenta con la misma calidad y amplitud en plantel que Cruz Azul, América o Tigres o que a Chivas hay que darle un tratamiento equipo especial: juega sólo con mexicanos a pesar de que los tiempos del futbol mexicano indican hacia otra dirección.

Es decir, “grandes” con asterisco, una excepción, una salvedad. Yo creo que eso no existe y es, al final del día, miedo a tomar compromisos. La “grandeza” en el futbol es relativa, pero tiene una formula invariable: admitir responsabilidades. Soy un “grande” y por eso fracasé. Es tan difícil admitirlo. Lo fue, al menos, para David Patiño y para Ricardo Ferreti, durante la noche copera del miércoles. En el futbol se gana y se pierde. Fracasar debe ser tan común como triunfar, pero es algo que tiene que ver con el ser humano y con la responsabilidad, el compromiso, sobre todo cuando se involucra el orgullo. Un club de futbol admite la “grandeza” con suma facilidad. El fracaso, lo rechaza, lo esconde, le tiene miedo.

@Faitelson_ESPN

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Pumas y Tigres se quedaron en cuartos de final de la Copa MX. El América hizo una semana antes. Los llamados “grandes” parecen tener sus reservas cuando se trata de doblar las manos y admitir la derrota.

En medio de ello, una casi eterna polémica sobre cómo y quien determina la “grandeza” de un club en el futbol mexicano. La realidad es todo debe salir de una responsabilidad y de un compromiso, cosa que los futbolistas y los entrenadores muchas veces prefieren rehuir que enfrentar...

Hay un terrible miedo en el futbol mexicano a decir, simple y sencillamente: “Fracasamos”. Ni David Patiño, ni Ricardo TucaFerretti dieron ese paso al frente anoche, mientras Pumas y Tigres se despedían de la posibilidad de alcanzar las semifinales de la Copa MX. Casi al mismo tiempo, el futbol mexicano vive en su casi eterna confusión sobre quien “grande”, “mediano”, “pequeño” o de plano “no existe”. La realidad es que Tigres, Pumas y desde la semana anterior, el América, han fracasado en la Copa MX. Lo que me parece pasmoso es que algunos equipos pretendan ser “grandes” cuando ganan y “pequeños” cuando afrontan una derrota. Admitir un fracaso no es sencillo para nadie, ni en el futbol ni en la vida misma. La mayor parte son “grandes” cuando les conviene.

Hasta hace no mucho, en el futbol mexicano existía la creencia de que sólo había 4 “grandes” y poderosos, equipo que combinaban títulos con una gran cantidad de aficionados. América, Chivas, Cruz Azul y Pumas “comían” en una mesa aparte.

Pero los tiempos cambiaron. Llegaron los torneos cortos y con ellos campeones “exprés”; dos monarcas por años calendario con lo cual --perdone usted la palabra- se prostituyó el trofeo del futbol mexicano.

La dificultad de ser uno de los mejores en un torneo largo y luego triunfar en una liguilla se transformó por las necesidades de mercadotecnia. Torneos “al vapor” y campeones en “horno de microondas”. Y a partir de ahí, a los “4 grandes” se unieron otros: El Toluca dominó gran parte del inicio del siglo y también el de los campeonatos cortos y luego se agregaron Pachuca y Santos además del poder económico de los clubes regiomontanos.

Es imposible comprar al futbol mexicano con otra Liga del mundo. Al mismo tiempo en los torneos cortos generaban más campeones, también, hay que decirlo, la Liga se equilibro en cuanto a las condiciones económicas de los clubes.

Al América le decíamos “el cuadro milloneta”, cuando hoy, media docena de equipos o hasta mas tienen la misma capacidad -o mayor-que el América para invertir en el futbol. Aparecieron empresas, empresarios, marcas y el futbol mexicano, me parece, creció para bien en ese sentido. La pregunta es ¿Cuál es la fórmula para determinar que equipo es “grande”? ¿Los títulos? ¿los aficionados? Pumas no tiene tantos títulos como el Toluca, pero tiene mucho más aficionados. Cruz Azul tiene 21 años sin ganar un campeonato y plaza a donde se presenta levanta suspiros y genera pasiones.

¿Cómo no decirle “grande” a Tigres con todo lo que ha ganado y la clase de cuadros que ha montado? Y si a eso vamos, entramos en otro renglón: darle la responsabilidad al equipo en dependencia del material con que cuente o de las condiciones que le rodean.

Por ejemplo: hay quien dice que a Pumas no se lo puede exigir porque no cuenta con la misma calidad y amplitud en plantel que Cruz Azul, América o Tigres o que a Chivas hay que darle un tratamiento equipo especial: juega sólo con mexicanos a pesar de que los tiempos del futbol mexicano indican hacia otra dirección.

Es decir, “grandes” con asterisco, una excepción, una salvedad. Yo creo que eso no existe y es, al final del día, miedo a tomar compromisos. La “grandeza” en el futbol es relativa, pero tiene una formula invariable: admitir responsabilidades. Soy un “grande” y por eso fracasé. Es tan difícil admitirlo. Lo fue, al menos, para David Patiño y para Ricardo Ferreti, durante la noche copera del miércoles. En el futbol se gana y se pierde. Fracasar debe ser tan común como triunfar, pero es algo que tiene que ver con el ser humano y con la responsabilidad, el compromiso, sobre todo cuando se involucra el orgullo. Un club de futbol admite la “grandeza” con suma facilidad. El fracaso, lo rechaza, lo esconde, le tiene miedo.

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Sólo ello explicaría por qué fueron apartados de un proceso en el que -según el presidente de la Federación- se han consultado hasta 24 candidatos potenciales a la selección mexicana de futbol. Queda claro que el proceso ha sido, nuevamente, poco claro y que la transparencia se ha alejado del inicio de la gestión de Yon de Luisa. El entrenador del América y el exentrenador de Chivas merecían, al menos, otro tipo de trato, sea cual fuese la decisión final de la FMF...

SAN DIEGO, California. – Sigo sin entender por qué en un universo de 24 candidatos entrevistados o consultados -presencial y telefónicamente- como aspirantes a entrenadores de la selección mexicana no hayan aparecido ni Miguel Herrera ni Matías Almeyda. No lo entiendo.

Puede que a Herrera le persiga el pasado indisciplinado de un acontecimiento ocurrido más allá de la cancha... ¿Y a Almeyda? ¿Qué le acosa u hostiga a él? Lo que queda claro es que la Federación Mexicana de Futbol no ha sido totalmente clara en el proceso de elección de un seleccionador nacional. Sin ninguna regla que le exija serlo, se supone que el inicio de la gestión de Yon de Luisa mostraría a un órgano más transparente y comunicativo. Lamentablemente, se ha vuelto a manosear demasiado el proceso.

“Esto parece un cachondeo”, dijo hace un par de semanas el presidente de Tigres, Miguel Ángel Garza, justo cuando el tema y la posibilidad de Ricardo Ferretti seguían encendidos. La presión de Tigres, finalmente, obligó a la Federación a acelerar el proceso y clarificarlo a través de un boletín donde se desechaba, totalmente, la opción de Ferretti en la selección.

A Miguel Herrera lo ha descartado su propia personalidad. A pesar de que es un entrenador probado y ganador en selección nacional, es un personaje al que suele superarle y traicionarle su propio temperamento. No hay muestras muy precisas y convincentes de que su exilio en Tijuana y su vuelta a Coapa lo hayan tranquilizado.

Y Almeyda, que parecía tener el consenso popular tras el magnifico trabajo que logró en el Guadalajara, habría sido “congelado” -según dictan los rumores- tras su compleja salida de las Chivas. Es la única explicación para explicar la total imprudencia federativa de no llamarle por teléfono para decirle que sería un gran candidato pero que están buscando otra cosa.

Tal parece que Guillermo Cantú está decidido a buscar, otra vez, a un entrenador en el extranjero, cosa que no está del todo mal, siempre y cuando justifique plenamente la negativa de recurrir a los entrenadores domésticos que, en apariencia, tienen una ventaja al conocer al futbol y al futbolista mexicano.

Gerardo Martino y Carlos Queiroz podrían ser nombres interesantes para la selección mexicana de futbol. Nadie duda de que tengan la capacidad para hacerlo. Lo que nuevamente ha sido puesto en evidencia es la poca transparencia que el futbol mexicano siempre tiene por sello en sus procesos. Herrera y Almeyda, merecían al menos, una llamada. Si tiene 24 consultas, 26 no te hubieran hecho ningún daño. Pero el futbol mexicano es un futbol tradicional en intereses, golpes bajos y traiciones. “El Piojo” y Matías lo deben entender así...

@Faitelson_ESPN

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El América ha confirmado que ha descubierto a su “joya futbolística” del nuevo siglo: un jugador de 18 años, con capacidades espectaculares y además completamente atrevido -intrépido- en el campo de juego. Lo más difícil, sin embargo, está por ocurrir en la carrera de Diego Lainez y aunque suene irónico, el éxito de su carrera podría depender de la rapidez con la que logre despedirse del América…

SAN DIEGO, CA.- Les tengo “buenas” y “malas” noticias a los americanistas. La buena: Diego Lainez es la nueva “joya” del club en la cancha. La mala: su éxito dependerá de qué tan rápido logre irse de Coapa.

Sus primeros dos goles en un juego de Liga MX y una actuación excelsa en la goleada del América sobre el Pachuca confirman todas las teorías que se han vertido alrededor del futbolista tabasqueño: a sus 18 años, es parte esencial del futuro del América y del futbol mexicano.

Lainez mostró, desde el momento mismo en que Ricardo La Volpe lo envió a la cancha del Estadio de Torreón en un juego de Copa MX en marzo del año pasado, las características de un futbolista que puede trascender. Ha tenido el atrevimiento de mostrarlas desde un club donde la presión es todavía mayor y donde las oportunidades para el futbolista mexicano joven no son muy amplias. Lainez ha tenido la fortuna de encontrarse dos entrenadores de un pensamiento parecido en cuanto a las ocasiones para el futbolista joven: tanto La Volpe como Miguel Herrera suelen “arropar” y sacar lo mejor de esta clase de futbolistas.

Pero lo más importante está por llegar: proteger al chico de 18 años, que entienda el verdadero valor de ser futbolista, que no “pierda el piso” ante la fama -más cuando se trata del América y lo que significa pasionalmente- y que siga creciendo en el campo con constancia.

El reto principal de Lainez, sin embargo, será, irónicamente, mantenerse el menor tiempo posible en el América. Es un futbolista de condiciones para llevar su futbol al siguiente nivel competitivo. Veremos cuánto tiempo dura en Coapa. Si mantiene un nivel de regularidad en su juego, seguro que aparecerán ofertas del extranjero. El América está obligado a darle los minutos que le corresponden, a sacarle el mayor provecho posible y luego -como lo hizo recientemente con Raúl Jiménez y Diego Reyes- colocarles en un nivel mayor del juego.

El futbol mexicano ha reconocido ya al “chico maravilla” de la “Generación Z”… Es Lainez, pero ahora viene lo mas complicado: jugar y mantenerse en un semblante protagónico de juego.

El América y el futbol mexicano parecen haber encontrado una nueva “joya” en Diego Lainez. Habrá que cuidarlo, apoyarlo y… venderlo cuanto antes…

@Faitelson_ESPN

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Devastando El Nido, Santos cree en sus propios milagros ante los Diablos Rojos en la Final del Clausura 2018.

¿América? Se conjuga bajo el verbo fracasar. Perdió todo a lo que tuvo acceso. Sus corifeos agregaron himnos de victoria precipitadamente.

Este domingo, había una alianza para resucitarlo. Pero el América renunció a ella. El árbitro Pérez Durán no defraudó: por torpeza o dolo, regala un penalti que sentencia Cecilio.

Y a lo largo del juego, tres balones torcieron la brújula. En lugar de enredarse en el velo luctuoso de Marchesín, se estrellaron en la portería.

Todos querían salvar al América, menos el América mismo. Y Santos no perdonó. Acaso más decepcionó que la feligresía del Ódiame Más no fuera capaz de abarrotar el Estadio Azteca.

Con un Gallito Vázquez monumental, Santos reaccionó a los titubeos que lo colocaron bocabajo 2-0 en 23 minutos, y no sólo contuvo al rival, sino que se adueñó del balón, ungiendo además a Marchesín como el penitente de sus errores en el Juego de Ida.

Hasta en un desplante piadoso, Robert Dante Siboldi reposó a Djaniny. Y cuando se sacudió el estupor del 2-0 (4-3 en el global) reacomodó las fichas, ordenó a Lozano y a Jonathan Rodríguez a alargar los recorridos, mientras que Javier Cortés mostró lo que había quedado en deuda con Pumas.

Al América le faltó el gran líder. En la cancha... y en la banca. El gol de Jonathan a los '41 envió no a un América ambicioso al medio tiempo, sino un cortejo fúnebre. El América estaba muerto por dentro y no lo sabía.

Y en esos medios tiempos, donde suele aparecer el tipo vehemente, con voz de mando, como Miguel Herrera, debió estar afónico: Mateus Uribe y Jeremy Menéz deben ser boletinados al 911, y Henry Martín es futbolista de un solo juego: ante Lobos y sólo si expulsan al Maza Rodríguez.

Siboldi no sólo tenía tomadas las riendas del juego, también jugaba con las fichas blancas en el ajedrez. Siempre tenía al borde del Jaque Mate a Miguel Herrera.

Con la llama del 2-1 feneciendo, pero con el América insistiendo a pura transpiración y cero inspiración, como lo ha sido recientemente, llega Isijara a sofocar cualquier intento de rebelión, más allá de que su ingreso y el De Buen, aumentaron el desconcierto americanista.

El mayor lamento de Miguel Herrera fue guardar a Diego Láinez hasta el minuto 75. "El Niño", como erróneamente lo llama El Piojo, entró con 75 minutos de retraso.

¿Y ahora América? A comprar sin urgencias y sin precipitaciones. Y a no comprar por catálogo. La incorporación casi cerrada del Gallito Vázquez, le dará el jugador que no pudo ser Guido Rodríguez en la Liguilla.

Pero necesita un goleador. Oribe Peralta perdió la magia con esa camiseta, e irónicamente, insisto, ante la camiseta que justamente lo hizo hombre como goleador: la de Santos.

¿Habrá reducido este penoso descalabro las posibilidades de Miguel Herrera de hacerse cargo del Tri al arrancar el 2019? Tiene seis meses para enderezarlo.

Y si no, sigue la propuesta más fantasiosa que fantástica, del Grupo Pachuca, de ir por Vicente del Bosque... para terminar con Matías Almeyda.

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Decíamos que el 4-1 es una cicatriz en fuego para el aparente epitafio del América. Vaticinio de Santos Óleos.

La ilusión beligerante del América es que este domingo tiene una diócesis para el exorcismo: la catedral de los milagros, el Estadio Azteca. Porque cada Caja de Pandora tiene su esperanza.

Futbolistas, tiene. Queda en entredicho, sin embargo, si esos mismos jugadores, castrados de espíritu ante el Santos en Torreón, pueden recuperar las gónadas, porque, al final, sus salarios millonarios también las incluyen en el contrato.

Pocos aventureros o aventurados se atreven a decir que el 4-1 es un veredicto que podrá ser modificado en sus números, pero no en su sentencia. América tiene eso: sus Pájaros Dodó de Torreón pueden reconvertirse en Águilas.

Tienen en el vestuario al hombre correcto para ello. Ciertamente, Miguel Herrera reprobó ante el sinodal táctico del jueves. Robert Dante Siboldi le disfrazó torres como alfiles, y le quitó la pelota.

Pero Miguel Herrera ha enderezado a muchos Lázaros en su carrera. El jueves le entregaron a su equipo en estado de coma. Y la terapia intensiva para resucitarlo no estaba sólo en la cancha, sino en el diván.

Antes de meterlos en el vestuario y en el Armagedón del juego, El Piojo debe meterse en la cabecita frágil y trémula de los sentenciados a muerte. Al fin y al cabo, ya son los Once del Patíbulo.

Ciertamente, Marchesín no volverá a equivocarse tanto y tantas veces. Ciertamente, Mateus Uribe se bajará del pedestal de soberbia de sentirse el MVP del Nido, ajustarse el overol y alejarse del tóxico incienso de los elogios.

Y tal vez Peralta recuerde que Oribe significa "el orfebre de oro", y salga de esa miseria de cobre en que ha caído. Es tiempo para El Hermoso, es su tiempo, y es ante la camiseta que lo hizo hombre en el futbol mexicano, la de Santos...

Y tal vez El Piojo entienda que el corazón cándido de "El Niño", cómo él llama a Láinez, no tiene actitudes piojosas, como algunos jugadores, porque él ha mamado de la leche de cuna de El Nido. Los otros, están bajo alquiler, al mejor postor.

Cuidado, sin embargo, porque Santos ya probó ese elíxir de gloria. Sus futbolistas dieron un juego casi perfecto, rebosando a veces, y rebasando otras, esa exigencia suprema de jugar al futbol, por amor al juego, a la victoria, y por desamor absoluto al rival, ese que se desgarra la camiseta y grita "Ódiame Más".

Ciertamente, Osmaldito (como le crucifica el americanismo) Martínez y Brian Lozano, quieren terminar de comerse el corazón caliente del Águila que los echó de El Nido.

Y el amo del Santoral, el Gallito Vázquez, aunque despreciado por la miopía del cuerpo técnico de la selección mexicana, ya sabe que su carta está en los planes de Miguel Herrera y Santiago Baños para el Draft de junio. El tiro de gracia al América, terminaría por convencerlos.

Como sea, seguramente quienes podamos vivir este partido desde la comodidad anhelante de que se maten a goles, podremos disfrutar de la versión tenocha y futbolera de una Infinity War.

Y no, ni lo piense: Jorge Pérez Durán es el árbitro, y aunque desde su misérrima capacidad no le alcanza para el papel de Thanos... pues, uno ya no sabe.

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4-1. Parece la cicatriz de un epitafio. Pero, cierto, el América aún no está embalsamado. Pero, cierto, también, están ahí, ese oficio de Santos y esa madurez precoz de Robert Dante Siboldi.

América obligado, por lo menos a un óptimo 3-0 en el Estadio Azteca. Deberá jugar bajo cero tolerancia. Urgido El Nido a 90 minutos perfectos ante los 90 minutos de imperfecciones de este jueves.

Especialmente con la anemia defensiva exhibida por el dique débil y flagelado de su cuadro bajo la noche de este jueves en Torreón. Encima, Marchesín tuvo una jornada negra, con los titubeos sobre sus titubeos en tres de los goles.

Bajo esa consigna dramática, extrema, drástica, de salir a matar o morir en la vuelta, Miguel Herrera necesita jugadores comprometidos. Este jueves, Jeremy Menéz (errando incluso un penalti), y Mateus Uribe se escondieron de nuevo bajo el anonimato de la intrascendencia.

En contraste con la jornada oscura de Marchesín, luego de andar cazando Pókemons en su propia cancha, y tragarse así el gol del América, Jonathan Orozco se concentró nuevamente y resolvió el asedio. La ventaja de ser dirigido por quien fue un gran arquero.

No será fácil para Santos el Juego de Vuelta. Pero, y lo sabe el cuadro guerrero, con la soberbia disposición de este jueves, le alcanzaría de nuevo para cortarle las alas a unas Águilas que lejos de volar, retozaban apenas como Pájaros Dodós.

América parecía una flotilla de Uber. Parecían recorrer kilómetros bajo contrato. Era de esperarse que Menéz y Uribe improvisaran, inventaran, imaginaran la forma de salirse de la perfecta envoltura que a media cancha les impuso Santos.

Notable el aislamiento que iban urdiendo el Gallito Vázquez, Javier Cortés, Oswaldito y hasta un irreconocible Brian Lozano, quien, ante el equipo que lo llevó a México, dio su mejor encuentro. De haber mostrado eso en El Nido, seguiría en Coapa.

Con esa solidaria y combativa seriedad de Santos Laguna, iban contrastando, otra vez la exposición del América a través de aventuras individuales, muchas de las cuales abortaron, increíblemente, en el sopor mental de Oribe Peralta.

Y mientras Herrera iba reaccionando por impulso, por amontonamiento, con Ibargüen y Martín, Siboldi fue más puntilloso y preciso: Isijara se convirtió en un maratonista con espada y escudo, mientras que Cetré entró a acomodar la lápida, y De Buen, comió minutos y comió terreno al América.

¿Está resuelto? No: es el América, el epítome del Ódiame Más. Pero, claro, Siboldi seguirá teniendo Guerreros, mientras que Miguel Herrera aún no sabe si recuperará a sus Águilas, o regresarán sus Pájaros Dodó.

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Un lunes convulsivo y convulsionado. Como si no bastaran los estertores de la Liguilla con el sepelio simultáneo y lloroso de los equipos regios.

  Rumores que se visten de futuro. Rumores que aún se debaten en el pesebre de lo increíble, pero no imposible. Renuncias anunciadas.

  Con Mohamed fuera de Rayados, en un exilio que se demoró seis meses, y con Rafa Puente metido en un gallinero donde sobran espolones para ser ofensivos, seguramente los estertores zangolotean al campeón de la Concacaf.

  Con el dulzor aún en los labios, ahora a los aficionados de Chivas, les aprietan las anginas. ¿Será posible una desbandada? Dicen que si el río suena, es porque se ahogó una orquesta.

  De golpe: Pizarro y Almeyda al Monterrey; Cota al León, Alanís al Getafe, Orbelín a Querétaro... ya sólo faltaría que Erick Gutiérrez termine en el Ajax, en lugar del Rebaño, y que regrese el Gullit.

  Y en la mira el Mundial de Clubes, en el que todos dicen que quieren hacer historia y verse la cara con el Real Madrid o el Liverpool. Paco Gabriel de Anda debe extrañar su lugar en la mesa de Futbol Picante.

  Insisto: son rumores y perviven en la clandestinidad del chismorreo, pero parece que la rebelión por la falta de pago de los premios, ya pasa factura, al vender a Pizarro a Rayados en lugar de al futbol de Holanda, y el mismo Cota es dejado en libertad para regresar, contra sus deseos, al feudo del Grupo Pachuca. Esas injusticias son la cuota tenebrosa de exigir justicia.

  Pero, no todas son malas noticias en los correrías financieras y deportivas del Guadalajara.

  Con las manos llenas de problemas, Paco Gabriel de Anda, de consumarse los rumores, esperará que el usufructo de Pizarro y la indemnización por dejar ir a Almeyda, más la renovación multimillonaria de contratos de patrocinadores y televisión, le alcancen para repatriar a alguna de las cartas que tiene boca arriba: Chicharito (en pláticas con "Pelagatos 2.0" Higuera), Carlos Salcedo, Marco Fabián y Raúl Gudiño.

  Ciertamente, el futuro de estas negociaciones deberá esperar al Mundial de Rusia. La cotización de estos futbolistas podría variar de lo que consiga el vacacionista Juan Carlos Osorio.

  En el cuerpo técnico, Paco Gabriel ha tenido un candidato: Víctor Manuel Vucetich, un entrenador que gusta del futbol pragmático, de seguridad, pero que en algunas etapas (León, Tecos, La Piedad), mostró que sabe jugar al ataque.

  Reitero: en este momento, los vendavales de los rumores sólo inquietan, pero a nadie mojan.

  Por otro lado, mientras el Turco Mohamed deja puesta la mesa para negociar para un equipo que tenga muchos millones de dólares para pagarle e invertir, Rafa Puente hizo una estupenda elección al aceptar la oferta del Querétaro.

  A un equipo armado para ir al abordaje, lo entrenaban para recular. Si le mantienen el plantel a Puente, y le agregan un par de refuerzos, como se habla del regreso de Orbelín Pineda (sí, ese escándalo de los premios en Chivas), seguramente la historia será distinta a Lobos BUAP.

  Por lo pronto, queda claro que los remezones del sismo en el orgullo de Monterrey, se sienten fuerte en Guadalajara.

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