LOS ÁNGELES -- Julio Furch ha tocado más puertas que un novicio de los Testigos de Jehová en un domingo. Hoy toca las puertas de la selección mexicana para que en julio de 2020 se abran.

Su cuna, Winifreda - La Pampa, Argentina -, tiene menos habitantes que las 399 colonias de Torreón: 3,200... y descontando. Y se le considera su hijo ilustre, dentro de una comunidad que surgió por un error de cálculo de los ingenieros de Ferrocarril Oeste.

Con el alma desnuda, como cualquier niño argentino, Furch sacudió las aldabas en portones de clubes con blasones en el futbol de su país, hasta que el destino le abrió la puerta de atrás del balompié mexicano: el Veracruz.

En bandolera con sus amigos Pablo Alaniz, Juan Cruz Vigorito y Maximiliano Alles, todo comenzó para Furch en el Deportivo Winifreda. Hoy hace público su ambición mundialista.

Lo sabe: las camisetas albicelestes de la línea de demolición tienen dueños, y detrás de los dueños, con glamour europeo, ahí, en lista de espera, hay otros en la liga argentina. Él habita en el exilio de la Liga Mx.

Los sueños corren contrarreloj. Tiene 29 años. Catar 2022 es la última oportunidad. "Me gustaría jugar por México. Pronto podré ser tomado en cuenta".

La respuesta la tiene él. Desde fuera, todo indica que el Tri, sería, para Furch, más un medio que un fin: poder jugar una Copa del Mundo. Aunque, ciertamente, puede ser, también, el medio y el fin. Sólo él lo sabe.

Irrumpió en Veracruz y este descendiente de alemanes llegados a Argentina en la Primera Guerra Mundial, mostró que el objeto más preciado de un delantero, él lo puede materializar asiduamente en la cancha: el gol.

Con esa descripción técnica, de poderoso remate con cabeza y ambas piernas, en Santos corroboró virtudes esenciales para ser un Guerrero de La Laguna: solidaridad y disciplina.

Lo sacaron del área y lo convirtieron en doméstico. Pagó derecho de piso y fue puesto al servicio de Djaniny Tavares, quien con semejante escudero, debió fatigarse menos para anotar más.

Este Apertura 2018, Furch ha vuelto a ser el detonante. Hoy tiene a Jonathan Rodríguez jugando de Furch, para que éste ofrezca una versión tan efectiva, pero polarizada, en todos sentidos, del mismo Djaniny.

Y en esa coyuntura, Furch, desde su trinchera de campeón y de aspirante vigente al refrendo, advierte que con la naturalización como mexicano en mano, exigirá su derecho a ser tomado en cuenta.

México ha experimentado con naturalizados. Ninguno de ellos ha marcado un rumbo sobresaliente en la selección mexicana. Han tenido la brújula rota.

Ni el pundonor de Gabriel Caballero, ni las lágrimas de Guille Franco, ni el talento de Sinha, quien nunca pudo refulgir en el Tri como lo hizo en Toluca.

No, los naturalizados no han sido la panacea de México. Intentos inútiles. ¿Puede serlo Furch? La cancha es el único sinodal genuino. Le han sentado bien las camisetas de equipos sin protagonismo mediático, como Veracruz y Santos. Con el atuendo del Tri, la exigencia crece.

Si bien Chicharito Hernández observa ya al Tri como un ermitaño, Raúl Jiménez es consistente en la Liga Premier con facultades muy similares a las de Furch. Incluso, como el argentino, ha debido jugar al servicio de otros. No significa, sin embargo, que pudieran estorbarse.

En lo personal, siempre he creído que en una actividad que Jorge Valdano describe como "la más importante de lo menos importante", como lo es el futbol, un país debe competir -y ganar o perder-con lo que su carne y su sangre sean capaces de engendrar.

Ojo: no es un acto de segregación o discriminación. Por el contrario, es un desafío abierto: que el futbol mexicano sea capaz de dar a luz, crecer y desarrollar a los jugadores dignos de sus merecimientos y competir con ellos.

Y si está destinado a la cruda decepción de no cruzar la garita hacia ese Quinto Partido, que no la cruce...

Pero, segura y afortunadamente, habrá quien disienta, entre ellos, obviamente, Julio Furch, quien seguramente mantendrá como la zanahoria que persigue, mantener esa capacidad de exterminio con el gol, para ser considerado rumbo a Catar 2020.

Lo respetable, sin duda, es esa savia de luchador incansable: así como tocó afanosa e infructuosamente las puertas de Boca, Racing, Huracán y Lanús, así mismo, hoy, frenéticamente, toca las de la selección mexicana.

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Rafa Ramos, Fútbol

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LOS ÁNGELES -- Y las bellas se transformaron en bestias. ¿Tigres se desperezó en su jungla? El 6-1 a Puebla puede ser un espejismo...o una advertencia, una bravata o una amenaza.

Tuca Ferretti se quedó sin la selección mexicana de futbol. Pero, aún le pertenece la mejor selección de jugadores en el futbol de México.

En las alforjas de los futbolistas de Tigres hay acumulados trofeos codiciados. Títulos nacionales regionales, nacionales, continentales cintilan por ahí.

Puede ser, en toda América, el equipo con más minutos mundialistas acumulados bajo una sola camiseta, sumando sus doce jugadores extranjeros y los mexicanos.

Al final, los números de esos futbolistas no salen a la cancha. Incluso puede ser como hacer un recuento inútil de los boletos de lotería que nunca salieron premiados. Papel irreciclable.

Pero, trofeos, horas de vuelo, suman una cantidad incalculable: experiencia. Jugadores curtidos en grandes fracasos y grandes victorias, arrojan cicatrices distintas.

Ojo: por eso, precisamente, Tigres no puede maquillarse de conformismo o mediocridad. Y el aburguesamiento que a veces asoma, es reflejo de ello.

Cierto, goleó al Puebla. Un equipo despersonalizado por cambio de dueños, algunos de los cuales, en su historia, han pasado por delegaciones policiacas.

Y la más lamentable explicación viene de su técnico Enrique Meza. Quiere untarse ungüento para el ardor, culpando de todo a la salida de su arquero Nicolás Vikonis, quien es el segundo portero más goleado del torneo, sólo después de Gallese.

Meza le hizo Ojitos a la realidad. Tigres le pasó por encima. Ciertamente la aparatosa lesión del arquero pudo golpear al equipo, pero ningún equipo se desploma dramáticamente para ir del 1-1 al 6-1.

Tigres pudo lanzar una amenaza al resto de reclutados a la Liguilla o puede haber vivido una jornada de espejismo. La incertidumbre será prolongada.

Al regresar de la Fecha FIFA, los felinos enfrentarán a Chivas que ya arrumbó y herrumbró cualquier intención de protagonismo, a no ser el de los tendederos de la mofa y el fracaso.

Recordemos además que Tigres es un equipo de invierno y en especial su goleador Gignac, que, como sus orígenes mismos, es un gitano del torneo, pero que aparece en la Liguilla para desvalijar incautos.

Ferretti estará entreteniéndose unos días en Argentina, con pasajes de posible lamentación en los partidos ante la selección albiceleste, al llevar lo que le dieron, no lo que pidió, más la saña del destino, como privarle del Chucky Lozano.

Por lo pronto, ya parece haberle zarandeado el cacumen a algunos de sus jugadores como Carioca y Edu Vargas, mientras que Enner Valencia lo sigue desafiando entrenamiento a entrenamiento.

Cierto, podría sufrir una sorpresa aún, si pierde con Chivas y llegan a golear aspirantes como Querétaro y Pachuca, quien decide su futuro ante el hermano menor, el León, en ese sospechoso escenario de la Multipropiedad.

Pero, con Ferretti ahí, y con el acumulado de minutos en batallas de todo tipo, los líderes del torneo deberán mirar, y no de reojo, a estos Tigres que, ciertamente, aún no se sabe si ante Puebla lanzaron una amenaza o montaron un espejismo.

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Rafa Ramos, Fútbol

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Te presentamos la convocatoria del Tri para duelos con Argentina

Ricardo Ferretti quería a Javier Hernández, a Héctor Moreno y a Héctor Herrera. Sus pretensiones se atoraron en los filtros de la FMF. Ellos, los filtros, supongo, deben saber más de futbol que el Tuca.

1.- Javier Hernández, no llega, según los filtros, porque no está al cien por ciento. Pero, ¿Marco Fabián está en mejor ritmo que Chicharito?

Ya hace meses le explicamos la marginación absoluta de Hernández. Es más fácil que un leproso entre a un jacuzzi. Fue el cabecilla con aires de redentor en pleno Mundial de Rusia.

Ojo, insisto: las exigencias de Chicharito y de otros jugadores eran legítimas, coherentes, audaces, pero el momento en que eligieron extorsionar al Tri en el mismísimo Mundial, fue incorrecto.

"Es ya un tipo insoportable... para todos", fue el diagnóstico sobre Javier entregado a Yon de Luisa, de primera mano. "Si regresa contaminará al grupo".

Sabedor de su exilio, Javier Hernández se defiende con un sarcasmo que muere en el intento, a través de sus redes sociales, porque, peor aún, el West Ham lo tiene boletinado en el 911. No aparece en la cancha.

2.- ¿Por qué Miguel Layún sí? Porque su representante le recomendó que no se peleara con la cocinera. Layún sirve a sus patrocinadores vestido de seleccionado mexicano, no en el ostracismo.

Layún abandonó el grupo de choque. Concilió y se olvidó de la faena de defensor de derechos ajenos, para rescatar los propios. ¿Y es legítimo? Las guerras no se ganan sin arrimarse a la trinchera.

3.- Héctor Moreno es un caso parecido. Descartarlo fue fácil. Su carrera ha estado más estancada que un campeonato de ajedrez entre caracoles. Y, lo peor, parece que se acomodó a esa rutina.

4.- Convertido en el eje del Porto, Héctor Herrera decidió, de momento, desinteresarse de quienes se desinteresaron en él.

Su equipo envió un SOS con luces de alerta a la FMF. El jugador dice sentirse fatigado y el equipo lo quiere entero como su caudillo. Además, aún hay situaciones contractuales sin resolver.

Como sea, a Ferretti debe agradecérsele, más allá del generoso bono que recibirá por su labor de rescatista, el que se ha tomado en serio su misión.

Aunque en la FMF le entreguen la manguera, pero le cierren el agua, el bombero Ferretti seguramente aprovechará los dos partidos para su propio disfrute personal, para fortalecer a la generación de futbolistas que emerge y para corroborar que cuando alguna vez dijo que preferiría dedicarse a basurero que dirigir al Tri, no estaba tan equivocado.

Ya se dio cuenta el Tuca Ferretti que en la FMF, al técnico del Tri, le dan un abrazo siempre, pero sin sacar las manos de los bolsillos... de los demás. 

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Rafa Ramos, Fútbol

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LOS ÁNGELES -- Cómo se debe jugar al futbol. Y cómo no se debe jugar al futbol.

Cómo se debe vivir el futbol. Y cómo no se debe vivir el futbol.

Cómo no se debe morir por el futbol. Y cómo se debe morir por el futbol.

A través de millones de pantallas, el universo podrá ilustrarse de todo ello en dos sesiones: Boca Juniors contra River Plate y River Plate contra Boca Juniors.

La Bombonera y el Monumental serán patrimonios académicos de los vicios privados y de las virtudes públicas del futbol más genuino, porque los ingleses se encargaron de la ingeniería dogmática del juego, pero argentinos y brasileños le pusieron frac a un deporte originalmente de overol.

Y ahí, en el Juicio Final de la Copa Libertadores, inerte, inerme, la pelota tiene ese célebre vientre claroscuro de júbilo y de tragedia. Evita bailando con Freud, diría Sabina.

Imposible es interpretar esos espasmos pasionales de un argentino por el futbol. Intentar descifrarlo es irrespeto.

Utópico entender esa pasión, porque sus entrañas de espartanos hambrientos de gloria, han ofrendado al mundo dos de los mejores futbolistas de la historia: Maradona y Messi, detrás ambos, tal vez, sólo de O'Rei Pelé.

El Gráfico de Onésime y Cherquis Bialo, de Juvenal y Borocotó (uruguayo éste), fue mi primer espasmo de asombro. Sus textos hacían magia con los magos que hacían futbol en Argentina. La Ilíada y la Odisea, semanales.

Pero, aún así, leer y releer semanalmente un portento didáctico de crónica, entrevista, análisis y reportaje, con relatos de éxitos y fracasos, de trofeos y llantos convulsionados de los protagonistas, no alcanzan para entender los espasmos de ese electrocardiograma en polo opuestos del drama, que palpita en el aficionado argentino.

En mi primera estadía en Buenos Aires, pleno invierno austral, vacié mis maletas y las llené de libros y revistas sobre futbol. Fontanarrosa pagó exceso de equipaje. Y aún así, es imposible la empatía hasta con el más apático hincha del futbol argentino.

Y esta Guerra Civil en el clímax histórico e histérico de la Copa Libertadores, con los microsismos pasionales tiene una misma explicación, pero una muy distinta connotación dentro y fuera de Argentina.

A lo lejos, basta decir: es River contra Boca, y uno empieza a regodearse con el banquete acorde al citatorio. Bacanal ante el televisor. Nerones de un Circo Romano ajeno.

Al interior de Argentina, basta decir: es River contra Boca y retumba como una proclama de guerra, estado de sitio y toque de queda. El resto de las aficiones elige la trinchera. Debajo de la cama, pero con el control remoto en ristre.

El gobierno argentino alista medidas casi bélicas de vigilancia. El presidente Macri, demacrado por el desdén, había recomendado que cada club albergara en su estadio a unos miles de hinchas rivales. Iniciativa al holocausto.

River y Boca se opusieron. Pretenden, saludable y desesperadamente que se pinte de rojo sangre, pero sin mancharse los estadios, sólo el marcador, y claro, la efemérides histórica de la doble jornada.

A veces los actores tiran buscapiés de efecto retardado. Borrado de la escena por meterse al vestidor de River a detonarles sus granadas de testosterona, Marcelo Gallardo deberá reencaminar el folklore lúdico de sus palabras: "Que Macri haya sido presidente de Boca y Tapia sea hincha de Boca nos hace tener que estar con la guardia alta siempre". Apaga el fuego con buches de gasolina.

Y paradójico, el destino -más que la Conmebol- elucubra que la última de las finales a visita recíproca de la Libertadores sea una épica entre Boca y River, para, insisto, mostrarle al mundo cómo se debe jugar al futbol y cómo no se debe jugar al futbol.

Al final, la decisión magnífica para que esta fascinante doble saga entre los dos imperios del futbol argentino termine con saldo blanco y los paramédicos muertos de aburrimiento y no de pavor, pasa por ese indescifrable, inescrutable e indomable aficionado argentino.

Ojalá, como deseo muy lejano, Boca y River se ultrajen a goles, y las hinchadas terminen como un tango sin desgracia: con las dos, en la misma alcoba.

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Rafa Ramos, Fútbol

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LOS ÁNGELES -- Tal cual sus padrastros e hijastros, la Tabla de Posiciones del Apertura 2018, es una verdad -o una mentira-- con silicones.

Con el tan inevitable como indeseable receso de la Fecha FIFA, tras la penúltima y próxima jornada, este lunes, la espartana carrera por la Liguilla nos presenta una feroz competencia en el ascenso al cotidiano Himalaya bianual.

Con Cruz Azul recuperando el penthouse del torneo, la pelea se encarniza con América y Santos, cuando, en verdad, la ruleta rusa de la Liguilla queda siempre en manos de la incertidumbre.

Mientras los menesterosos preparan desde la antesala del fracaso, su eliminación, para poder ver la dicha ajena, mientras lamen las heridas propias, la batalla por los limitados escaños aún necesitará de las dos últimas jornadas entre un grupo de aspirantes pues incluso, en este momento, ni Pumas, ni Toluca, ni Monterrey, con 26 unidades todos, tienen garantía alguna.

Morboso -y por ello seductor-, es que entre los cuatro que amenazan con escabullirse en los tres últimos sitios del pelotón, esos indeseables, aparecen equipos como Tigres, Morelia, Pachuca y Querétaro, que, en una jornada álgida, pueden llegar amenazantes.

Más allá de su inestabilidad, de su fragilidad defensiva, Tigres tiene un plantel curtido, cicatrizado en esos callejones sin ley que suelen ser los partidos de la Liguilla. Con el Tuca Ferretti puede ocurrir el ridículo o la sorpresa ladina.

El mismo Querétaro, un equipo inestable, pero que le ha pegado a mandones del torneo como Cruz Azul, Pumas y Santos, y aspirantes como Morelia, pero, carga con humillaciones ante León, aunque frente a Toluca, la expulsión absurda de Puch orientó el juego.

Morelia juega con las cartas justas: suma puntos ante los muy débiles y trastabilla ante los poderosos, mientras que el Pachuca poco puede vivir con el argumento del 6-2 sobre el Necaxa y que le revivió una ilusión ya obsoleta.

Miguel Herrera lamenta la inconsistencia de su equipo, al que le falta un genuino líder en la cancha, especialmente, porque el examen ante Cruz Azul y Toluca tiene un resultado aprobatorio en el marcador, el segundo fue más una cirugía mal hecha a trompicones, que con un talento y una demostración de equipo.

Ciertamente, Cruz Azul merece ocupar la cabina del faro de la Liga MX. A pesar de altibajos, tiene un plantel base sólido y organizado, comprometido especialmente, que en la Liguilla tendrá que enfrentar todo tipo de maldiciones que suelen acompañar al líder general y, punto aparte, al sello de la casa.

Por eso, decimos que la Tabla General es una verdad -o una mentira-con silicones. En el concurso final, en esa batalla a visita recíproca, a matar y morir, la última palabra a veces, ha quedado demostrado, la tienen los muertos que salen de sus tumbas.

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LOS ÁNGELES - Chivas padece lo que ocurre en la cancha. Pero la crisis, la delicuescencia más poderosamente amenazante ocurre fuera de ella.

Rebasa resultados y contingencias. Que si Chivas ganaba 0-2 y lo cazó Puebla (2-2), es una minucia. Un cristal roto en el Titanic. La tragedia ocupa el horizonte... todo el horizonte.

Jorge Vergara no ha vuelto. Y no volverá a escena. El ser humano, el hombre, es más importante que la pasión de dos horas de fines de semana de la maltrecha Nación Chiva.

La tragedia de Chivas no ocurre en la cancha. Ni pasa sobre si Alan Pulido fue la más costosa torpeza o si embaucaron al Rebaño con tantos focos fundidos que le han vendido como candilejas de Broadway.

La tragedia de Chivas sí ocurre penosa y dolorosamente en una clínica estadounidense. Ahí, Jorge Vergara libra batallas más poderosas que cualquier zafarrancho con el América... y sin derecho a VAR.

Ausente físicamente, tomando decisiones, pero sin poder ejecutarlas él mismo, sus grumetes han perdido autoridad. A Atila le temían sus Hunos, pero no a su cocinera ni a su concubina.

Vergara construyó un emporio en Omnilife y apostó sus cartas al mayor latifundio de afectos en el futbol mexicano: Chivas. Hoy es tiempo de vender antes de que llegue el tiempo de rematar.

Porque, hoy, el Guadalajara, es Adán, pero con todo y la costilla. No hay quien potencialice su universo -apegándonos al relato bíblico-, para que de ese trozo de hueso configure una maravilla suprema, como Dios lo hizo con la mujer.

No está el propietario. El hombre que se inventó un abanico de fantasías al ingresar al futbol mexicano. Inocente, incauto, al ser invitado al banquete, tarde se dio cuenta que era, apenas, parte del menú, más que parte de los comensales.

Y sin Jorge Vergara, el hombre que nunca usa calcetines, hoy Chivas está descalzo de ideas y de cacicazgo. Amaury Vergara empuña un timón para el que nunca se preparó.

No es culpa suya. Su infancia y adolescencia fue seguir a Guillermo del Toro y a Alejandro González Iñárritu entre las aventuras de los foros. Amaury Vergara soñaba con un Óscar y no con una Copa MX.

Y hoy lo sabe: en el cine, se puede procrear un universo de felicidad, pero en la vida real, todo se colapsa en un minuto, con un diagnóstico médico, con una adversidad, con una tomografía. La vida no tolera ediciones digitales ni efectos especiales.

A su lado, sigue -¿a dónde más puede ir?-, el inmortalizado como Pelagatos 2.0 por Ricardo Peláez, quien demuestra que su imaginación alcanza no sólo para borrar las pesadillas de Cruz Azul, sino para dar alegoría a los trasiegos de José Luis Higuera.

Tarde o temprano, Jorge Vergara deberá tomar la decisión. Chivas es ya insostenible para él. Y no hablamos sólo de dinero, sino de desgaste emocional y financiero. Su status ya no es un resultado ante el Puebla, sino un resultado en manos del médico.

Sin poder librarse de las rémoras que le fueron atosigando y minando, Jorge Vergara debe entender que debe vender su imperio de suplementos y a Chivas, cuando aún son un imperio. Las ruinas son relatos de tiempos mejores. Y seguramente no quiere eso.

La afición de Chivas se desespera. Es un reflejo del equipo mismo. Tres torneos sin Liguilla. Los cinco trofeos de Matías Almeyda sudan herrumbre.

Pero, esta es su realidad. Lacerante, pero irremediable. Los mejores científicos y los más humildes boticarios tienen una misión en el entorno de Omnilife y Chivas, y es el dueño, no el equipo.

Amaury e Higuera, en ese incómodo rincón de recelos e incompetencia, anhelan que los próximos recetarios de esa clínica en EEUU, traigan esperanzas. Para todos.

Mientras tanto, Jorge Vergara, y la Nación Chiva, sólo deben tener una preocupación: que el Guadalajara no caiga en manos de ningún antagonista.

Recordemos que Salvador Martínez Garza y su Promotora rescataron a Chivas de manos de la familia Azcárraga. Y que después Jorge Vergara impidió que cayera en esas mismas manos.

Hoy, pues, en medio de los fracasos, la afición rojiblanca debe agradecer a Vergara que Chivas no es hermano... o hijo bastardo de algunas Águilas.

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LOS ÁNGELES -- Cruz Azul sabe que es bastante... pero no suficiente. Su historia no reclama una Copa MX. Su celibato con la victoria ya tiene reumas. Hay vejeces de 20 años. Esta es una de ellas.

Pero la promesa ahí está. 2-0 a Monterrey y el cáliz del menosprecio es suyo. Cierto: a nadie le importa la Copa MX, pero todos quisieran -y debieran- ganarla. La victoria alivia penas, aunque sea en una rebanadita para modelos bulímicas.

En Cruz Azul lo saben: es bastante, pero no suficiente. Levantar la Copa MX es un brindis inconcluso. Es como desabrochar un sostén... a un maniquí. Fetichismo puro.

Pero este miércoles por la noche, Cruz Azul hizo más que ganar un trofeo que se suma a las damas de las épocas gloriosas, en una sala de trofeos donde se tejen tercas telarañas.

La Máquina, este miércoles por la noche, hizo un juramento: el afanoso orfebre que inmortaliza la propiedad del trofeo de la Liga MX debe ir ensayando con caligrafía gótica el tatuaje de dos palabras: Cruz Azul. Y claro, carajo, 20 años de escribir cruzazulear, puede confundir al artista.

Se puede denostar a Monterrey. Un equipo de oligarcas aburguesados, desde el trono supremo, hasta el utilero que lustra los zapatos para divas y no para guerreros. El equipo más caro, más costoso... y más infértil que un personaje de Pedro Páramo.

En una batalla entre hijos bastardos de la sequía, Cruz Azul asaltó al estadio hechizado de Monterrey. Y sació la hambruna de esa penca garapiñada de gloria.

Y La Máquina Celeste fue superior. Elías Hernández aceptó el regalo de las manos de carrizo, de Carrizo (0-1, '33), y después generó el otro gol tirando paredes invisibles, y entregando el dulce "halloweeniano" a Cauteruccio (0-2, '52).

Monterrey no defraudó. El día terrorífico regaló otro aquelarre a las entrañas de su afición. Quiso reaccionar, pero Rayados tiene como líder a un fósforo apagado desde que salió de la cartera de Chivas, porque Rodolfo Pizarro es la bancarrota del equipo. ¿Los otros? Un lastre.

Cierto que Monterrey hizo su esfuerzo. Peleó, si pelear es correr como cucarachas en quemazón. Intentó, si intentar es hilvanar pases cortitos en la comodidad cínica de la indolencia.

Cruz Azul tuvo la virtud. Le arrebató la pelota, le cedió de manera tramposa los terrenos grises de la cancha, donde se lucen los pusilánimes, pero no se ganan partidos. Ahí, en zonas de intranscendencia, Funes Mori, Pabón y Avilés Hurtado son clones de Messi y CR7.

Siendo mejor La Máquina, ante un adversario que trepa el muro hacia la Liguilla, fue una demostración más, como ante el América, que su apuesta tiene vigencia. Sus jugadores hablan de doblete. Igual su afición. Paciencia.

Cruz Azul, como Aquiles, es tan débil y tan fuerte, como el talón mítico del gladiador griego. Pero seguramente el terapeuta Caixinha y su podólogo Peláez están tratando las imperfecciones de este equipo.

Por momentos, La Máquina cascabeleó por indecisiones o distracciones. No es nuevo. Y no hay equipos perfectos. Sus rivales en la pelea por el penthouse de la tabla, América y Santos, también son supermanes que desarrollan fobias a sus respectivas kryptonitas.

Al final, tras pegarse a la ubre de la victoria, Cruz Azul se acomoda los anteojos de la realidad: ganar la Copa MX es bastante, pero no suficiente. No basta, después de 20 años en celibato, conformarse con quitarle el corpiño a un maniquí. Impuro fetichismo puro.

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Sé que en el fondo hay una revancha personal. Estoy seguro que Ricardo Peláez se sacó esa espinita clavada, luego de su abrupta salida del América donde tuvo que abandonar el club por la puerta de atrás, no obstante, sus logros. Hoy el presidente deportivo de Cruz Azul, involuntariamente, les restriega en la cara lo que pudieron haber hecho los azulcrema bajo su mando, en caso de haberse mantenido en el cargo. Comparto sus ideas, su carácter. No sus formas, mismas que al final de su etapa en América eran atrabancadas. Hacía parecer que el mundo conspiraba contra 'su' equipo. al cual sacó de la crisis, sin duda y al que paseo en la gloria por momentos.

No es casual que Peláez haya dejado en claro que no le hablen de 'esos' cuando su relación con Yon de Luisa, entonces presidente del América, quedó quebrada. Siempre existe en el fondo esa insatisfacción de haber salido mal de un lugar, pero no tiene precio demostrar que los equivocados fueron ellos. ¿Qué hizo Cruz Azul y cuál fue el resultado del América en Copa? El éxito y el fracaso. Simple.

Ricardo hizo lo que ningún otro directivo en Cruz Azul. Su experiencia en América le permitió cohesionar a todo un club desde su presidente hasta el último empleado del equipo. Se dice sencillo, pero sin duda es algo complejo dado que en el club de La Noria las conveniencias no iban de la mano con los objetivos. Mi excompañero en ESPN, con el que he tenido grandes diferencias personales, es un tipo ganador al ciento por ciento. No le gusta perder nada. Recuerden que el grupo es el espejo del líder. Cruz Azul es un equipo maduro, con carácter, con mística y con un entrenador como Caixinha, trabajador que ha mostrado su calidad durante su estancia en México.

Todos los condimentos necesarios para alcanzar el climax anoche en un partido que Cruz Azul liquidó en el momento justo. Sus jugadores saben lo que quieren. Elías, Cauteruccio, Domínguez, Alvarado, etcétera, varios de ellos en la tarima felices advirtieron que es el primer título de dos. Para mí es una seria amenaza al América, sin duda otro de los candidatos al campeonato.

Cruz Azul tiene hoy más argumentos para volver a revivir una época dorada del equipo. Posee todos los aspectos para por fin devolver un poco de lo 'robado' a sus millones de seguidores, este último, otro factor que ha sumado a este cambio tan radical en el equipo.

Se acabaron los 'pecho frío' del que tanto nos mofamos por sus constantes fracasos. Peláez en tan sólo seis meses de trabajo les dio un título de Copa después de cinco años de haberlo conseguido. Ahí está su trabajo y su vergüenza deportiva y personal. ¿Se equivocó América? Se asegura que el tiempo pone a cada quién en su lugar. Mientras América de la mano del Piojo es líder general, Peláez gana su primer título como celeste. Desde mi óptica, América extrañará más a Peláez, porque aun y con buenos resultados, los azulcrema no han convencido a su afición, lo que Cruz Azul si ha hecho, más con un título de Copa en su poder.

Mira lo que dejaste ir América. Un tipo profesional, inteligente y con mucho carácter. Hoy es más fácil que haya movimientos en El Nido a que se mueva la maquinaria cruzazulina. El tiempo es el mejor aliado. A Peláez ya le dio la razón. ¡De lo que te perdiste América por tu soberbia! Lástima que no hubo ninguna felicitación a los celestes, como lo hizo otro grande, Chivas. Ahí todos pueden estar tranquilos, porque mientras esté Higuera ese equipo vivirá en una eterna crisis de identidad y resultados. Ni como salvarlo.

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LOS ÁNGELES -- Mientras Tigres padece en la Liga Mx, y Tuca Ferretti empaca refunfuñando rumbo a otra gira turística con el Tri, con dos encerronas ante Argentina, la selección mexicana es despreciada en sus citas a ciegas.

Yon de Luisa reveló que se han hecho 25 auscultaciones, "presenciales y telefónicas". La lista ha crecido más en desaires que en pretendientes. Los últimos tres revelan una bobalicona propensión a creer que el futbolista mexicano es un adonis competitivo, casi la perfección.

Número 27.- Tata Martino. En la FMF ya se dieron cuenta de la cornamenta que les ha crecido. Han sido manoseados.

Los representantes del entrenador del Atlanta United están aprovechando el interés mexicano para generar la histeria en la AFA. Martino quiere dirigir Argentina... pero con sueldo mexicano: 2.5 millones de dólares por año. Chantaje.

Número 28.- Julen Lopetegui aún sigue con agruras, depresión, desmayos y escalofríos tras el fracaso con Real Madrid, pero ya la FMF le ofreció analizar dirigir al Tri.

Sin respetar la crisis emocional, ni el luto profesional que debe pasar, México habló con Lopetegui, quien seguramente entre sollozos dijo que ahorita, que muchas gracias, que necesita tiempo para juntar las cenizas de su prestigio.

Número 29.- Phillip Cocú. Tiene escuela holandesa, domina el español, jugó en el Barcelona, dirigido por Van Gaal y Rijkaard.

Rechazó al Tri hace unos meses porque ya había firmado con el Fenerbahce turco, pero fue despedido el fin de semana tras cinco derrotas en diez juegos. Está disponible y ya fue nuevamente contactado. Compás de espera.

Como puede verse, futbolísticamente, Martino, Lopetegui y Cocú están hermanados por el conflicto. Cree, entonces, la FMF, que cualquiera de ellos, con recetarios tan distintos, podrá desarrollar un proyecto con la despensa casi vegana de jugadores mexicanos. Hay otra versión, y que es la original. Y no es tan descabellada. Ponga Usted un poco de su parte si ya llegó a este párrafo.

Visualice a Yon de Luisa. Con ese perfil de tres cuartos con el que tanto procura posar. E imagínese, porque la usa con frecuencia, la sonrisa de la Mona Lisa en su rostro.

Porque al final, Yon gana tiempo. Fervientemente, él desea que Miguel Herrera, técnico del América, llegue, por lo menos, a la Final de la Liga Mx para ser ungido, nuevamente como técnico del Tri.

Quienes filtran esta versión aseguran que lejos de facilitar la contratación del Tuca Ferretti, el mismo De Luisa apretó tuercas para desesperar a Cemex para abortar cualquier negociación.

Y la explicación se vuelve cada vez más cómoda para Yon: "intentamos en casi 30 entrevistas, presenciales y por teléfono, y no fue posible conseguir a ninguno".

Recuerde que Miguel Herrera aseguró a Raza Deportiva de ESPNDeportes que nadie habló con él, como candidato al Tri.

No hace falta. Yon de Luisa lo sabe, mientras sonríe como La Gioconda. Herrera es de casa. Está en casa. Y la mejor forma de incitar a El Piojo a hacer al América finalista es ponerle un premio extra al lado del trofeo.

Sólo habría un conflicto. Ya sea que Cocú se anticipe y acepte negociar, o si Miguel Herrera no logra, por lo menos, meter al América a la Final.

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Rafa Ramos, Fútbol

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LOS ÁNGELES -- Parecen alienígenas de universos distintos. Casi antagónicos. Y sin embargo...

Son, en el anfiteatro universal del futbol, enemigos irreconciliables. Uno brasileño, el otro argentino. Destinados, pues, en la cancha, a matar y morir.

Sin embargo, legionarios y legendarios en épocas distintas, Garrincha y Maradona, Maradona y Garrincha, cohabitaron en un mundo de afinidades, de analogías, de paralelismos, casi asombrosos, dentro y fuera de la cancha.

Para confesar, antes de hermanarlos con el balón de por medio, sobre este oportunista artículo, elucubremos sobre las elucubraciones nigromantes de astrólogos que los reclutan en el síndrome de autodestrucción por pertenecer al signo zodiacal de Escorpión.

Uno, Garrincha, con su adicción a la noche, la cachaza (licor brasileño) y las mujeres. Y Diego, además, un matrimonio casi suicida: cocaína. Ese, el síndrome de autodestrucción.

Curioso, porque Edson Arantes do Nascimento, Pelé, nació el 23 de octubre, dentro del ciclo de ese signo. Sus pecados capitales tuvieron una fortuna... eludieron el desenfreno.

Vamos a sus majestuosas obras dentro de la cancha, ese templo en el que para muchos brasileños que vieron jugar a Garrincha, lo consideran mejor que el mismo Pelé, y, ya se sabe, para los argentinos, Diego superó a Edson.

Los dos, "Alegría do Povo (Alegría del Pueblo, como llamaban a Garrincha)" y El Pelusa, han sido sin duda los dos únicos futbolistas capaces de ganar, "por sí solos", digámoslo así, una Copa del Mundo.

Cierto, salen 11 a la cancha, pero, así como uno en el Mundial de Chile 1962, y otro en el Mundial de México 1986, fueron los colosos entre una tribu de buenos, sólo buenos, jugadores.

Garrincha, apodado así por un esperpento de pájaro amazónico, cargó en sus espaldas el Brasil de 1962, después de que Pelé fue masacrado y lesionado. Hizo todo y lo hizo con un febril abuso sobre los contrarios.

Y Maradona hizo lo mismo en México 1986. ¿Salvar de la medianía a alguno? Está bien, Valdano y Burruchaga, porque el resto, picapedreros. Y Maradona tuvo su consagración en batallas campales ante Inglaterra, Uruguay y Alemania.

Depredadores salieron al asalto en ambos mundiales y con licencia para matar. Pero, era imposible cazarlos. El bajo índice de gravedad del musculoso chaparrón argentino lo ayudaba a eludir la guadaña.

¿Y Manoel dos Santos? Cada amague era un acertijo. Un tahúr del bamboleo. Oscilaba con el eje roto. Víctima de poliomielitis, tenía la columna vertebral como un Cubo de Rubik, indescifrable. Y su pierna izquierda era seis centímetros más corta que la derecha.

"Siempre hacía la misma jugada, siempre nos engañaba, siempre, a todos", recuerda José Jamaicón Villegas, una de tantas víctimas de Garrincha, quien incluso a todos los adversarios les decía "Manuel". Y les advertía "¡hey, Manuel!, vamos", cuando el brasileño iba a ir por el balón.

Pero, cuidado: esos dos mundiales, los ganaron con chapuza, ambos, Garrincha y Maradona. Y claro, culpabilidad arbitral.

El tunecino Alí Bennaceur todavía hoy, tiene pesadillas. Nunca vio cómo ese truhan, 20 centímetros más bajito que Peter Shilton, metió un puñetazo al balón para enviar un mito a las redes. ¿Cómo verlo, si era "la mano de Dios"?

¿De haberse anulado ese gol a Maradona, habría cambiado la historia de ese juego y de ese Mundial y de todas las biblias en oro de las copas del mundo? Nadie lo sabrá nunca, tal vez, acaso, el Día del Juicio Final, por la tardecita.

Con Garrincha y Brasil fue un atraco. Ante Chile, en semifinales, Garrincha hizo dos goles y colaboró para dos de Vavá: 4-2. Mané fue acribillado a patadas. Al minuto 83 se harta de la impune cacería y responde con una agresión. Expulsión, dicta un silbante peruano, Arturo Yamasaki Maldonado, un viejo conocido del futbol mexicano.

Brasil a la final de Chile 1962. Pero, sin Garrincha. Había sido expulsado y sería suspendido un juego. Y ante Checoslovaquia, con la que había empatado sin goles en fase de grupos en un bravísimo partido. Cero treguas.

El presidente de la Comisión de Arbitraje del Mundial era, curiosamente, un funcionario de la Confederación Brasileña de Futbol. Habló con Yamasaki. Le pidió que no reportara en la cédula arbitral la expulsión de Garrincha, para que pudiera jugar.

Sólo la Comisión Disciplinaria, apegada al reporte de Yamasaki, no se enteró que Garrincha había sido expulsado. El árbitro peruano recibiría su premio: pitaría un juego en el Mundial de Inglaterra.

Y "La Alegría do Povo" jugó la Final. Se encargó que Amarildo, Zito y Vavá anotaran. 3-1, Garrincha consumaba el bicampeonato del mundo para Brasil, con Pelé en la enfermería.

Por otro lado, Garrincha y Maradona eran francotiradores en los cobros de tiro libre. Diego pedía el balón y generalmente acertaba.

Garrincha, por cierto, perfeccionó el estilo de cobro de Valdir Pereira Didí: "la folha seca". El balón viajaba y descendía en picada ante el arco. Un desafío a la aeronáutica y la fuerza de gravedad. Isaac Newton enloquecería.

Didí se lesiona con Botafogo, y los cobros de tiro libre pasaron a ser potestad de Garrincha. Mané ejecutaba mejor "la folha seca". El descenso del balón era más vertiginoso.

Pero, se rehabilitó Didí y le prohibió que volviera a ejecutarla, al final él era el creador de ese disparo. Y el genio de piernas torcidas, humilde, no lo volvió a hacer mientras coincidía en la cancha con Valdir Pereira.

Todo este anecdotario de Garrincha está compilado en una obra de arte que firma el escritor Ruy Castro: La Estrella Solitaria... la Alegría del Pueblo. Si Usted se apasiona con el futbol, debe leerla.

Hay muchas otras historias que hermanan a los hijos de dos continentes distintos (el argentino y el brasileño) en el mundo del futbol. El único hijo varón de Maradona se dio fuera del matrimonio. Igual ocurrió con Garrincha, tras un romance en el Mundial de Suecia: un mocetón de ébano con el pelo casi platino.

Por último, citar desde sus relaciones con las artistas más famosas de sus respectivas épocas, hasta la siniestra circunstancia: Maradona recibió el beso de la muerte (4 de enero de 2000, por sobredosis de cocaína) y regresó de ella.

Garrincha bailó con la muerte cada día, hasta el último momento de su último día (20 de enero de 1983).

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