LOS ÁNGELES -- La ironía cazó a los Pumas. La aritmética puede ser desconcertante. Y a veces menospreciada, especialmente si se pierde ante el América.

Retomo la reflexión del cineasta mexicano Guillermo Del Toro en Pacific Rim: "Los números es lo más cercano a la escritura de Dios". Repasemos.

1.- Pumas había sido el equipo de la Liga MX con uno de los peores registros de posesión de balón en este Apertura 2016.

2.- Y no sólo eso, Pumas había sido el equipo con menos remates a gol y con menos tiros de esquina, en promedio, en el Apertura 2016.

3.- Ante el América, los Pumas tuvieron un 63 por ciento de posesión del balón por 37 por ciento del adversario. Avasallador. El más elevado sólo

4.- En este mismo encuentro, los universitarios cobraron 11 tiros de esquina, por sólo cuatro de las Águilas.

5.- Y curiosamente, uno de los equipos con menos disparos a portería en este torneo, realizó 22 sobre el arco de Moisés Muñoz, más que los que había hecho la UNAM en el acumulado de cuatro juegos anteriores.

6.- América había sido regularmente uno de los cinco equipos con más manejo de la pelota con Ignacio Ambriz, hasta ese descenso dramático con el debut de Ricardo LaVolpe.

7.- Incluso, en la dramática derrota de América ante Chivas, por 0-3, las Águilas tuvieron más posesión: 54 por ciento por 46 por ciento. Cobraron más tiros de esquina (6 por 4), y tuvieron más disparos a la portería que el Guadalajara (13-12). Pese a ello, el 3-0 fue aplastantemente doloroso.

8.- Y curiosamente, el índice de efectividad de Pumas entre los goles acumulados y las posibilidades creadas, hasta antes de enfrentar al América, era uno de los mejores cinco del torneo. El sábado, entre las siete claras que provocó, sólo concretó una.

Al final, Pumas es cazado por esa ironía de los resultados. Tuvo su mejor partido en comportamiento ofensivo en el torneo, y en dos descuidos defensivos, en cuatro minutos, carga con el descalabro.

Más allá de los atenuantes que pudiera tener el América, por el poco trabajo de LaVolpe con el grupo, y la herencia de desconcierto del cambio de intenciones entre Ambriz y el nuevo técnico, la victoria queda sellada con el asterisco de la circunstancialidad.

Y por otro lado, queda también claro que por encima de la elección conservadora de Paco Palencia como forma de juego de Pumas, tiene a un grupo de jugadores capaces de hacer un futbol más agresivo que el que muestra.

Pero, en el futbol, se aplica de manera magnífica reflexión del escritor con deslices de humorismo, Marco Antonio Almazán: "Cuando las estadísticas nos dicen que la familia mexicana tiene un promedio de cuatro hijos y medio, nos explicamos por qué siempre hay uno chaparrito".

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- En un trino rabioso de su Twitter, Carlos Reinoso destapó más de lo que hubiera pretendido sobre las intrigas en El Nido de Coapa. El entrenador asegura que de fuente confiable se enteró que en el América lo desdeñaron para suceder a Ambriz porque no sabe jugar con línea de cinco. Sin quererlo, o verdaderamente queriéndolo, Reinoso expuso otra prueba de lo ya conocido: la intromisión o injerencia de Ricardo Peláez en las formaciones y elecciones de jugadores del equipo. Si evidentemente Peláez margina a Reinoso porque no le gusta jugar con línea de cinco, refleja dos situaciones lastimeras y lastimosas para El Nido de Coapa, que, ya se puntualizó, en lengua náhuatl quiere decir "nido de culebras". Ad hoc... empezando por la presidencia.

1.- EL GOURMET TÁCTICO... A Peláez le interesa de manera primordial satisfacer su paladar futbolístico, más que el funcionamiento del equipo. El América en este momento necesita de manera urgente resultados. Es el Año del Centenario. Deben ser Bodas de Inmortalidad. Y en una fecha así, hay que arrimar trofeos. Como dijo sabiamente Cuauhtémoc Blanco: "Un siglo se cumple cada siglo". Nada de manos vacías en un club que presume de tener las manos llenas de gloria en el futbol mexicano, al grado que quiso usurpar a Chivas el título de Campeonísimo. El hambre del avaro o la avaricia del hambriento. Entonces especular con las bondades de la línea de cinco o la línea de cuatro, cuando las líneas están ocupadas en el salón Oval de Televisa, inconformando al dueño por el patético patetismo del América, parece una necedad.

2.- EL PILATOS INVICTO... Reinoso descubre además cómo Peláez, una viuda inconsolable y abnegada por la ausencia de Miguel 'El Piojo' Herrera, se desquita en sus eventuales nupcias con los valientes relevos. Los quiere a la imagen y semejanza del que lo abandonó. Recordemos cómo Peláez pidió a algunos, forzó a otros y extorsionó a otros, para someterlos a sus caprichos. La autoridad desmedida empolla a las dictaduras de la ignorancia. Así, Peláez coaccionó a Antonio Mohamed, Gustavo Matosas y Nacho Ambriz para que experimentaran con línea de cinco. El primero le dio atole con el dedo; el segundo encontró su Waterloo, incluyendo choques con los jugadores; y el tercero, Ambriz, terminó jugando al estilo magistral de Clavillazo: 11-11-11. Y claro, Peláez los culpó a los tres, y terminó echándolos, eso sí, agradeciéndoles su enorme esfuerzo y disposición para colaborar. Él nunca pierde. Ricardo Pilatos se lava las manos con el deshonor ajeno. Dejando en claro que en la lista preliminar de posibilidades para dirigir al América, no estaba Ricardo LaVolpe, sino que surgió de la ultratumba de los desahuciados, como él mismo lo aceptó, terminó firmando al que le dio la razón. Pero, lo que queda en evidencia es que más allá de todo lo que pueda ganar y todo lo que pueda perder La Volpe, ya hay un entrenador apalabrado para el América en el Clausura 2017. Y Miguel Herrera está feliz por ello.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- El nombre despierta los perjudiciales instintos de mis prejuicios. Ricardo La Volpe recrea mi memoria en la cancha. Pero, obliga, irremediablemente, a que los esqueletos cebados de sus estadísticas violen sus lápidas.

Atlantista confeso, habitante entonces de ese limbo tolerante en el que se habla de fantasmas que se pudren en la Liga de Ascenso, es inevitable para mí reconstruir la magnificencia de aquel Atlante, pero no el que el nuevo entrenador del América hizo campeón en la Temporada 1992-1993, sino el del torneo anterior.

Dios, cómo jugaba ese Atlante, de nómina muy modesta, pero seguramente debe ser el prototipo de lo que un equipo de La Volpe roza la perfección. Una versión aún más espectacular que su mejor Toluca o su primera incursión en Atlas.

En la temporada 1991-1992 dominaba el torneo. No fue campeón, pero para esa grey tan escasa y ya en extinción, como la atlantista, el embeleso era suficiente.

Platicando con Guillermo Cantú, uno de los actores principales de esa sinfonía de domingo a domingo, lo simplificaba. "Nos divertíamos. Y él (La Volpe) se divertía, aunque siempre nos regañaba. Y sí, estoy de acuerdo en que debe ser la mejor versión de un equipo espectacular en México... pero no fuimos campeones esa vez".

Explica Cantú que La Volpe enfurecía porque "nos decía que estaba bien, que nos divirtiéramos, pero que había que ganar también. En esa Liguilla nos descuidamos. A la siguiente, jugamos para disfrutar y para ganar, y la Liguilla la jugamos distinto, y fuimos campeones", recuerda.

Después del título, José Antonio García comete un grave error: lleva a Hugo Sánchez al Atlante. La colisión de vanidades y la coalición de egos entre el Pentapichichi y La Volpe fue brutal.

El sustancioso proyecto se vino abajo, especialmente por la alianza de extranjeros contra Hugo y quienes lo apoyaban. Lo que pintaba para un equipo de época, se vino abajo.

Este preámbulo, extenso, cierto, es para dejar en claro que si La Volpe consigue simpatizar y empatizar con los futbolistas del América, seguramente en El Nido se habrá hecho la elección correcta.

Con referencias inolvidables en las mejores versiones de Atlante, Atlas, Toluca y selección mexicana, Ricardo La Volpe sólo tiene que dejar al energúmeno ególatra en casa y muy posiblemente tendrá éxito con las Águilas.

Hablemos de sus virtudes, antes de que, insisto, sus esqueletos rompan las puertas del armario y salgan a danzar con el hedor de los fracasos.

La Volpe es un tipo que trabaja arduamente en cancha. Recuerdo haber cubierto prácticas de Atlante y Atlas que se prolongaron por más de tres horas. La adicción a las repeticiones como forma de perfeccionamiento es una obsesión saludable en su caso.

"No lo hagas hasta que te salga bien, hazlo hasta que ya no te equivoques nunca", era su prédica. Y funcionaba.

No sólo es brillante estratega, sino también un técnico de soluciones personales, además de la habilidad para improvisar sobre el flujo del partido, algo que, queda claro, en América no ha habido con las obtusas o miopes formas de ver cada partido en desarrollo, por parte de Mohamed, Matosas, y claro, Ambriz.

Lo que hizo con José Saturnino Cardozo, inventándole una posición impensable, fue una obra de arte de estrategia pura.

En esa personalidad intolerante, psicótica, atosigante, es también capaz de apadrinar al jugador, pero no más de dos o tres veces. Después, lo desecha, lo margina. Perdona el error, pero no la estupidez.

Habida cuenta de esa suma de cualidades, el mejor enemigo o el peor amigo de La Volpe es el mismo. Con ladina facilidad, en un par de buenos resultados, con un par de elogios desmedidos y entonces el narciso déspota que habita en él, se explaya erosionando el entorno. Doctor Jekyll y Míster Hyde.

Y claro, debemos consignar la realidad productiva de La Volpe, porque, como escribió Simmel, "no sólo de caviar vive el hombre". Los esqueletos de sus estadísticas tiene voz y voto. Lo describió estupendamente Guillermo del Toro: "Los números son lo más cercano a la escritura de Dios".

En casi 34 años de carrera, La Volpe sólo ha ganado oficialmente un título, con ese Atlante. Cierto, él armó al Toluca poderoso, con un Cardozo implacable. Debió irse a la selección mexicana, pero, indebidamente, él dio la charla previa a la Final del Apertura 2002, con Alberto Jorge en el banquillo.

Pero, ¿cuántos años de fracaso suma La Volpe?

1.- ¿Catorce si reconocemos el título con Toluca?

2.- ¿Trece si recordamos la Final de la Copa Oro en el Estadio Azteca ante un Brasil B?

3.- ¿U once si nos apegamos a la empalagosa referencia de la Copa Confederaciones de 2005?

4.- ¿O diez años de fracasos para quienes se conforman que después de la peor fase de grupos en un Mundial, deslumbra el Tri ante una Argentina que fue eliminada después por una misérrima versión del anfitrión alemán?

Porque lo de La Volpe en Boca, Banfield, Vélez y Monterrey fue de terror, sin olvidar el desdén traicionero a Costa Rica.

Para este proyecto ante América, si La Volpe lo acepta, tendrá un gran aliado: Ricardo Peláez. A final de cuentas, los dos se juegan su futuro.

Habrá éxito si en medio de esa disputa inevitable por el control del vestuario, hay entendimiento y concordancia, entre un directivo habituado a irrumpir, y un intransigente entrenador.

Hoy el problema del América no es de capacidad futbolística en su plantel, sino de discapacidad espiritual y hormonal.

Con La Volpe llega un entrenador que va a darle motivos de alegría al futbolista en la cancha, a cambio de horas de agobio y de sacrificio entre semana.

Pero, el argentino lo sabe. Llega a Coapa, que en lengua náhuatl significa "lugar de culebras" o "nido de culebras". La Volpe sabrá si toma la flauta y las emboba, las encanta, o se convierte n una de ellas.

Por lo pronto, va ante Paco Palencia. El DT de Pumas fue quien más lo criticó, hasta burlarse incluso, por los premundialistas rituales cabalísticos y esotéricos con la mentalista Cathy, pero fue también quien lo llevó a Chivas.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


 

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


LOS ÁNGELES -- Evoco a Sabina: "Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar...".

América se encuentra así. A pique. Y sin más islas para naufragar.

Año del Centenario. El año de la glorificación se ha convertido en el año de la condenación. El rey de las utopías se queda sin reino. Hoy es bufón de los bufones.

Año del Centenario. Y había tantas larvas con fantasías dentro, pero que sólo engendran pesadillas. Los gusanos se devoran entre sí. Canibalismo del fracaso.

Ultrajado en su propio castillo de naipes, el América pierde cada batalla empecinado en perder la guerra. El sábado, el León sacó las garras e hizo garras al fastuoso homenajeado.

Y se acerca el 12 de octubre. Y el festejado vive en el abandono. El rey de reyes se viste en el leprosario del fracaso. Hasta sus títulos de Concachampions son baratija telenovelera en la bisutería de Televisa.

La derrota ante Chivas hiede más que los vapores conformistas de remontar ante Cruz Azul. Las heridas sobreviven a cualquier sonrisa forzada.

Y en la mordaz crueldad del abuso, el León llega con un certificado de defunción: el cumpleaños es ineludible, pero el cumpleañero ha muerto en la víspera.

Año del Centenario. Y convoco a García Márquez: "Cuídate el corazón Aureliano (...) Te estás pudriendo vivo". Sí. América se pudre en vida.

Un técnico que no descifra al adversario. Nacho Ambriz, en los últimos días, llena sus plegarias más de disculpas y súplicas, que de instrucciones, órdenes, estrategia, arenga. Su voz se debilita. Ya no hay autoridad en ella, sino un discurso compungido.

A Nacho Ambriz le han hurtado el vestidor. El autoritarismo de Ricardo Peláez encendió la revuelta. Le quitó a su entrenador la cruz, el silbato y la cachucha. Y le ató con el sedal del titiritero. "Baila, Nacho, yo tarareo", seguro le dijo.

Los jugadores fueron disculpados para la anarquía. Y la ejercen. El cinismo se vuelve un acto de renuncia. Hacen de la traición un homenaje. Y corren menos, luchan menos, sufren menos, sudan menos, pero cobran más.

De la abnegación y la autoconsolación ante Chivas, despertaron ante Cruz Azul, que fiel a su linaje veinteañero de víctima, se inmoló por cobardía. León fue un poco más serio. Se decidió a jugar futbol ante tipos que reaccionaban siempre tarde, que contemplaban sin actuar, y les hizo un 2-0, en el propio Nido marchito, que es un marcador de clemencia ante su prostituida víctima.

¿Ganar la Liga? ¿Ganar la Copa? ¿Ganar el Mundial de Clubes? En el Año del Centenario, el América escucha los responsos enredados en el humo espeso de los cirios. El pastel del 12 de octubre será una obra de arte: ¿quién dará la primera mordida al ataúd?

"Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar...". Porque a las Águilas del América se le agotan las excusas. Se le agotan los motivos. Se le agotan los penitentes.

Cierto que las estadísticas aún avivan la flama escuálida y bulímica de esas cien velas. La Liguilla no es inalcanzable, y como saludable y ridículamente dijo Ambriz: "seguimos con vida en la Copa MX". ¿Y...?

El problema es la cancha. Una radiografía cruel. Un equipo desarticulado. El orden y la coherencia de otros tiempos juegan a los dados con Alzheimer. La amnesia, sin embargo, parece voluntaria.

Sambueza se amotina y es capitán de su fracaso. Oswaldito corre con la misma sabiduría que un perro cazando llantas en movimiento. Y su defensa se condena, indultando hasta a los más tullidos delanteros.

Y la desvergüenza habla. Un discurso común y populachero en El Nido. Guión de telenovela, al fin. El sello de la casa.

Todos, desde el traje Boss de Peláez y De Luisa, pasando por desertores de futbolistas, hasta llegar al harapiento costurero de Ambriz, el último en esta cadena antropofágica del autocanibalismo, recitan las mismas promesas de trabajo, de resurrección, de cambio, de redención. Entre ellos, se perdonan todos sus pecados.

La afición tiene meses que ha montado el patíbulo. En el zócalo imaginario de Coapa, sólo esperan el pescuezo de Ambriz. Declaran inocentes a los 23 culpables. Ambriz al menos no ha traicionado. La incompetencia no es un acto de insurgencia. Lo de los otros 23, sí...

En las penumbras, aferrado a cuatro títulos y poca continuidad de sus técnicos, Ricardo Peláez contempla sus errores. Sus Frankensteins desfilan ante sus ojos. Se siente a salvo. En el Teatro Guiñol, la marioneta muere antes que la mano.

De inmediato se viene un Necaxa en urgencias, y unos Pumas que salivan de antemano la visión americanista del mequetrefe. Ambos ven a ése, el que se pudre en vida.

A través de Juan Rulfo, en El Llano en Llamas, se identifica el América: "Es algo difícil crecer sabiendo que la cosa de donde podemos agarrarnos para enraizar, está muerta".

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


AL INICIO